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El propósito de estos documentos es compartir
algunos conceptos que sustentan los lineamientos curriculares
por áreas del conocimiento con el objeto de fomentar
su estudio y apropiación.
En el proceso de desarrollo de la Constitución
Política y de la Ley General de Educación,
surgen interrogantes sobre el sentido y la función
de la pedagogía en el siglo XXI, sobre las potencialidades
que es posible desarrollar en las personas, en los grupos,
en las etnias y en las diversas poblaciones. Ligadas
a las anteriores surgen las preguntas sobre qué
enseñar y qué aprender en la escuela.
Y todos esos cuestionamientos hacen que las reflexiones
converjan a los temas de currículo, plan de estudios,
evaluación y promoción de los estudiantes.
La discusión de estos temas requiere tiempos
y espacios intencionalmente generados y mantenidos.
Las respuestas de los docentes y de los consejos académicos
pueden tener un énfasis hacia lo local, hacia
lo singular del municipio o de la población que
atienden. Las respuestas de las secretarías de
educación y del Ministerio tienen que combinar
la atención a la diversidad con los aportes a
la construcción de la identidad nacional. A las
autoridades les corresponde velar porque los currículos
particulares traten en forma adecuada la tensión
entre lo local y lo global; que las comunidades sean
competentes para asumir autónomamente sus procesos
educativos sin perder de vista que su municipio y su
escuela, con todas sus particularidades, están
situados en un país y en un mundo interconectado
e interdependiente.
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Con los lineamientos se pretende atender esa necesidad
de orientaciones y criterios nacionales sobre los currículos,
sobre la función de las áreas y sobre
nuevos enfoques para comprenderlas y enseñarlas.
El papel que cumplen las áreas y las disciplinas
en los currículos de la educación básica
y media, varía según las épocas
y las culturas. A los educadores especialistas corresponde
elaborar y asumir los programas curriculares como transitorios,
como hipótesis de trabajo que evolucionan a medida
que la práctica señala aspectos que se
deben modificar, resignificar, suprimir o incluir.
También cambian los procedimientos que el Ministerio
de Educación emplea para orientar el desarrollo
pedagógico del país. Abandona el rol de
diseñador de un currículo nacional para
asumir el de orientador y facilitador de ambientes de
participación en los cuales las comunidades educativas
despliegan su creatividad y ejercen la autonomía
como condición necesaria para que haya un compromiso
personal e institucional con lo que se hace y se vive
en las aulas.
Los lineamientos buscan fomentar el estudio de la fundamentación
pedagógica de las disciplinas, el intercambio
de experiencias en el contexto de los Proyectos Educativos
Institucionales. Los mejores lineamientos serán
aquellos que propicien la creatividad, el trabajo solidario
en los microcentros o grupos de estudio, el incremento
de la autonomía y fomenten en la escuela la investigación,
la innovación y la mejor formación de
los colombianos.
Santa Fe de Bogotá, D.C., 7 de
junio de 1998
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