Boletín Informativo N°10 | Febrero/abril 2008

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Director
Gabriel Burgos Mantilla

Coordinación Editorial
Olga Marín Arango

Apoyo periodístico
Mabel Paola López

Colaboración especial
Colciencias
Fernando chaparro

Ilustraciones
Farith Saruth Merchán

Diseño gráfico
Marybel Carvajal R.

Desarrollo web
León Felipe Carrizosa.

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Editorial

Como país, nos hemos impuesto metas con respecto a qué tan competitivos esperamos ser para poder garantizar un mejor nivel de vida a todos los colombianos. Alcanzarlas implica aumentar la formación del recurso humano  en todos los niveles, a través de una educación pertinente y de calidad.

El Sistema Nacional de Competitividad, al cual se han vinculado la mayor parte de los departamentos, plantea la meta de convertir a Colombia en uno de los tres países más competitivos de América Latina. Es indudable que la educación y la ciencia, tecnología e innovación son componentes esenciales para dar respuesta a los desafíos que impone un modelo de desarrollo incluyente y con grandes retos en materia de competitividad.

Tanto en el Plan Decenal como en el Plan Sectorial se ha evidenciado un gran interés en que el sistema educativo integre la ciencia y la tecnología como herramientas para la transformación del entorno. En el sistema de educación superior ya se percibe una evolución en el fortalecimiento de la investigación -el país cuenta hoy con 2.450 grupos reconocidos por Colciencias, 1.906 más que en 2002- y nuevas ofertas de programas que se adecuan mejor a las necesidades del país. 

No cabe duda de que las instituciones de educación superior han contribuido a este logro a través del  fortalecimiento y desarrollo de capacidades instaladas en lo referente a infraestructura, formación de recursos humano de alto nivel y articulación de la academia, el sector productivo y el Gobierno en torno a formular propuestas académicas pertinentes y de alta calidad.

Este proceso ha estado acompañado por programas que el Ministerio de Educación, Colciencias,  Icetex, Icfes y organizaciones como Fullbright, Daad, Colfuturo, Banco de la República y Fundación Carolina, entre otras, han puesto en marcha para apoyar la formación de docentes e investigadores en maestrías y doctorados tanto en el país como en el exterior. Entre 2002 y 2007 estas iniciativas favorecieron a 8.258 profesionales, cifra que resulta importante si tenemos en cuenta que entre 1992 y 2001 se apoyaron 4.315.

En cuento a la oferta académica, cabe destacar que pasamos de 32 programas de doctorado en 2002 a 105 en 2007 en 23 Universidades en áreas como Educación, Ciencias de la Salud, Agronomía, Ciencias Sociales, Ingenierías, Economía y Administración, Matemáticas y Ciencias Naturales.  El número de alumnos matriculados en estos programas pasó de 350 en 2002 a 1.397 en 2007, representando un incremento aproximado de más del 300%.

Esta estrategia de fomento a la investigación ha estado acompañada por políticas de movilidad académica y la puesta en marcha de centros de excelencia que hoy responden a áreas de importancia para el desarrollo del país. Así mismo, ha permitido que a 2007 el 11.7% de los docentes en tiempos completos cuente con formación doctoral.

No obstante, somos conscientes de que para seguir por este camino el país debe formular una política clara y ambiciosa de ciencia, tecnología e innovación. Es innegable a nivel internacional el rol que han jugado dichas políticas generando conocimiento y desarrollo. Los resultados alcanzados en países como Brasil, China, India, Irlanda y Argentina han estado acompañados de  un importante intercambio tecnocientífico.

En nuestro país actualmente está en discusión el proyecto de Ley que permitirá la consolidación del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. Igualmente, Colciencias ha formulado un documento de política que se encuentra en proceso de discusión.

Es prioritario, entonces, que entre todos construyamos una política pertinente  en el marco del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología que no pierda de vista el aporte y papel del sistema educativo en torno al desarrollo de las competencias, especialmente en lo referido a las competencias científicas en los niños y jóvenes.

Dicha propuesta debe formular claramente a dónde queremos llegar; la ciencia, tecnología e innovación deben ser herramientas fundamentales para la transformación nuestro entorno. Este proceso debe estar enmarcado en la política de competitividad  del  país, acompañando las apuestas estratégicas que se han definido para los próximos años. El aporte de los empresarios, la comunidad academia y la sociedad en general, al igual que los incentivos que diseñen, garantizarán una participación más dinámica en proyectos de investigación y desarrollo, programas estratégicos, promoción de la innovación en la empresa,  desarrollo regional y  participación social.

No podemos olvidar acompañar estos esfuerzos con una política de gestión de la investigación que promueva una Cultura de Gestión asociada a los procesos de ciencia tecnología e innovación adelantados por las distintas instancias. Un Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación acompañado por una orientación estratégica, planeará y ejecutará eficientemente las estrategias propuestas con base en información confiable y sistemas integrados de gestión. 

Se nos ofrece entonces un importante escenario para, como país, hacer una apuesta en torno al rol y alcance de una política de ciencia tecnología e innovación que se constituya en dinamizadora del desarrollo y bienestar del país. El Seminario Internacional Sobre Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación brinda la oportunidad de conocer experiencias y prácticas innovadoras en América Latina, que enriquecerán la discusión en torno a la construcción de esta política.

Este encuentro servirá de instancia previa a la Conferencia Regional de Educación Superior, Cres, 2008, que tendrá lugar en Cartagena desde el 4 hasta el 6 de junio próximo, reunión preparatoria para la Conferencia Mundial de Educación Superior en París, donde se acordarán las políticas conjuntas para el mejoramiento del sector, teniendo en cuenta como un eje para el debate la ciencia y la tecnología, dado el rol que juegan para el desarrollo de la Región.

Creo que es clave que todos asumamos una participación activa en este proceso para que el país cuente con una política que permita crear las condiciones para que el conocimiento sea un instrumento de desarrollo  para el país

 

Cecilia María Vélez White
Ministra de Educación

 

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