Saber, innovación e industria
El país adelanta estrategias tendientes a apoyar la creación de centros de desarrollo tecnológico y de investigación, estimular las innovaciones empresariales y los proyectos académicos, al tiempo que le da una atención prioritaria a las áreas soportadas en tecnologías de punta.
Invertir en ciencia y tecnología es un buen negocio, así lo expresó el 77% de los empresarios del país en una Encuesta Nacional de Percepción de la Ciencia y la Tecnología, formulada en 2004 por el Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología, Colciencias. De hecho, las posibilidades de que la industria se sume a proyectos científicos y tecnológicos de envergadura están dadas en áreas como la genómica y la biotecnología, las nanociencias y los materiales multifuncionales, la tecnología para la sociedad de la información, y proyectos para el desarrollo sostenible, consideradas por otras naciones (Unión Europea) como estratégicas para constituir economías sólidas, basadas en el conocimiento, en condiciones de promover cohesión social y generar empleo. Desde hace una década Colombia intensifica esfuerzos para vincular la ciencia al sector productivo. Dentro de los mecanismos generados por el Estado se encuentra el apoyo y fomento a la conformación de centros de investigación y desarrollo tecnológico, entendidos como estructuras institucionales que adelantan investigación y realizan transferencia de tecnología a la industria. El Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y del Caucho; la Corporación de Investigaciones Biológicas; el Centro de Desarrollo Tecnológico del Sector Electro, Electrónica e Informática, y el Centro de Investigaciones de las Telecomunicaciones, son algunos de ellos. Así mismo, a través de iniciativas de Colciencias, como los programas de Desarrollo Tecnológico, Industrial y Calidad; Electrónica, Telecomunicaciones e Informática; Energía y Minería, y Ciencias y Tecnologías Agropecuarias, se estimulan innovaciones creadas por la empresa, proyectos académicos o laboratorios de las instituciones de educación superior, los cuales buscan mejorar procesos productivos en el país. Los resultados de esta convergencia se encuentran en ejemplos cotidianos que están contribuyendo a solucionar problemas de la industria y garantizar a los usuarios la calidad de los productos. En 2005 un convenio de cofinanciación entre Colciencias y la empresa nacional Oga Sistemvac Ltda., permitió resolver un problema en la cadena productiva de leche en polvo, que ponía en peligro la durabilidad del producto durante el proceso de transporte. La solución se halló en el diseño de una máquina especializada en el empaque al vacío de grandes cantidades de este alimento. La rentabilidad de dicha innovación hoy se ve reflejada en la disminución de costos en la producción, la solicitud del producto por parte de una multinacional, y especialmente, la seguridad de que los consumidores no se enfrentarán a ningún riesgo para su salud. Otro proyecto meritorio es un software elaborado por un equipo interdisciplinario de la Universidad de los Andes, para que las pequeñas y medianas empresas del país programen detalladamente su producción a bajo costo y con alta efectividad. Los desarrollos alcanzados permiten ajustar los pedidos y órdenes de producción para cumplir de manera estricta con los objetivos de entrega, un proceso que, tradicionalmente, los microempresarios desarrollan en tableros de acrílico, sin metodología, con el conocimiento empírico y la timidez frente al cambio debido a los altos costos de un software especializado. El software de la Universidad de los Andes se encuentra en periodo de prueba, con pequeñas empresas que deseen adoptarlo. En el mismo sentido, se han implementado instrumentos para dinamizar la innovación, como la línea de crédito con incentivo a la innovación tecnológica, la cofinanciación a partir de la cooperación universidad-empresa para la innovación empresarial, los incentivos fiscales (deducción de renta líquida, exención de Iva en importación de equipos y exención de renta por producción de software y productos medicinales), la financiación para proyectos de investigación de carácter precompetitivo, y la cofinanciación de programas estratégicos con impactos en cadenas productivas y en los centros de desarrollo tecnológico. (Ver Gráfica N° 1) |
Productividad con cienciaLas iniciativas gubernamentales tendientes a garantizar el nexo entre producción científica e industria se enmarcan enuna política de innovación creada a finales del año 2005 por el Departamento Nacional de Planeación, Dnp; los ministerios de Comercio, Industria y Turismo, Agricultura, y Educación; las entidades vinculadas y adscritas relacionadas con el tema; el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, y Colciencias. Uno de los propósitos de la política es estimular el desarrollo productivo de sectores claves para la economía del país, los cuales, adicionalmente, deben estar soportados en tecnología de punta. Con dicha estrategia se busca promover el desarrollo y la especialización de estos sectores para fomentar un crecimiento económico y posibilitar una mayor calidad de vida de la población. La política está conformada por cuatro componentes: Innovación, Desarrollo Tecnológico e Investigación; Transformación Productiva; Estructura para la Transferencia de Conocimiento y Tecnología; y Gestión y Transferencia Internacional de Tecnología. A su vez, están planteadas 21 estrategias. En esta medida un aspecto relevante es, por ejemplo, fortalecer las capacidades tecnológicas de los empresarios para que incorporen el conocimiento en sus actividades. De igual importancia es la ejecución de un programa de retorno y vinculación laboral de investigadores e innovadores colombianos en el exterior, y de doctores y personas calificadas extranjeras a la transformación productiva del país. Así mismo, los procesos de innovación propician el surgimiento y consolidación de clusters. La política también tiene previsto la generación de recursos económicos, se propone complementar e incrementar los recursos de crédito y cofinanciación, tanto públicos como privados, para las empresas a lo largo del ciclo de innovación; desarrollar a nivel nacional capacidades de negociación de tecnología, y fortalecer la atracción de inversión extranjera directa para adquirir tecnologías avanzadas amigables con el medio ambiente y necesarias para el desarrollo del país. Contribuirán igualmente al desarrollo de los cuatro ejes de política, el fortalecimiento de los Centros de Desarrollo Tecnológico, los Centros Regionales de Productividad, las Incubadoras de Empresas de Base Tecnológica y los Parques Tecnológicos. Las acciones estratégicas se enmarcan en una política que responda a la protección de la propiedad intelectual, de acuerdo con las necesidades del proceso de transición tecnológica en el que se encuentre el país. Se espera que dichos fundamentos estén sincronizados con las políticas de comercio (integración comercial), atracción de inversión extranjera directa, educación, y competitividad, con miras a lograr crecimientos muy elevados de la productividad y contribuir al desarrollo social y a la sostenibilidad ambiental. |

