Boletín Informativo N°10 | Febrero/abril 2008

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El conocimiento de unos resuelve problemas de otros

Desde finales de la década del 60 la producción de ciencia, tecnología e innovación del país
ha estado ligada al apoyo financiero y logístico de Colciencias.
El equipo periodístico del Boletín de Educación Superior realizó una entrevista con su director
 sobre oportunidades y aciertos de la entidad al cabo de 39 años de labores.
 

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Juan Francisco Miranda Miranda, Director General de Colciencias desde diciembre de 2006, es economista y magíster en Desarrollo Social de la Universidad de Sussex de Inglaterra. Su administración ha estado enmarcada en la generación de políticas que fortalezcan la investigación en ciencia y tecnología como instrumentos para el desarrollo del país.

Miranda fue Director Ejecutivo del Centro Internacional de Entrenamiento e Investigaciones Médicas –Cideim- durante 14 años. Adicionalmente, en la década del 80 fue uno de los ejecutores del primer préstamo realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (Bid) con el objeto de financiar proyectos de investigación, tanto básica como industrial, que incluía un componente de fortalecimiento de la infraestructura científico-tecnológica. Esta acción contribuyó al despegue de los planes y programas de la ciencia y tecnología en Colombia con base en la experiencia que habían tenido México, Argentina y Brasil.

Boletín de Educación Superior: En su opinión, ¿cuáles han sido los logros de Colombia en materia de ciencia, tecnología e innovación desde que se creó Colciencias, en 1968?

Juan Francisco Miranda Miranda: El logro más importante es que el país ha construido una institucionalidad que hoy le permite desarrollar la capacidad de producir y usar el conocimiento. Dicha institucionalidad ha nacido de múltiples organizaciones agrupadas en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Sncti), entre las que se encuentran algunas vinculadas al Estado, otras académicas públicas y privadas, empresas y de otro tipo, como la banca. El Sistema es reconocido por los actores internos y externos, tanto nacionales como internacionales, y ahí radica su fortaleza. No se trata de un conjunto de normas, no son disposiciones, no son decretos, es un reconocimiento.

Ahora, ¿qué cosas han pasado en ese Sncti? El país ha construido capacidad de investigación. Colciencias lleva, modesta pero insistentemente, 25 años invirtiendo recursos para estimular la oferta de conocimiento y eso se ha materializado en los grupos de investigación de las instituciones de educación superior y los centros de investigación, cuya capacidad de presentar propuestas, publicaciones y resultados útiles al sector productivo aumenta cada día. Por eso hoy es más clara la posibilidad de la relación universidad-empresa. Adicionalmente, Colciencias ha visibilizado y potencializado otro tipo de inversiones públicas que se han efectuado en organismos del Estado como Ingeominas, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y el Ideam.

Desde el mismo objetivo de crear capacidad de investigación, los programas de Colciencias que fortalecen la formación académica han sido absolutamente estratégicos. La entidad abrió el camino a finales de la década del 80 para que se crearan los doctorados nacionales, financió programas de este tipo durante la década del 90 y después con el Programa de Acceso con Calidad a la Educación Superior (Acces), se respaldaron los recursos de formación doctoral cuando terminaron los de cooperación del Banco Interamericano de Desarrollo (Bid).

Hoy el país se encuentra ante el reto de desarrollar programas de mayores dimensiones, pero los resultados de lo que se ha hecho hasta el momento son exitosos y se manifiestan, de nuevo, en el aumento de la producción, el crecimiento de los grupos de investigación y la capacidad de producir conocimiento.

En la medida en que la formación doctoral ha fortalecido la capacidad de investigación dentro de las instituciones de educación superior y los centros, ha mejorado la formación académica. Por consiguiente, se puede decir que el Sncti jalona el proceso educativo.

Así mismo, existen otros programas que han sido exitosos, como los de apropiación social de la ciencia. El caso de Ondas, que involucra a más de 400 mil niños y que les permite acercarse al trabajo científico y convertir el preguntarse en un quehacer.

En educación superior aparecen iniciativas en distintos niveles. Están los programas de Semilleros de Investigadores en casi todas las universidades del país, para que los estudiantes se inicien en tareas de investigación más temprano en el proceso de formación. Además, existe un programa que ha sido evaluado como uno de los más valiosos de Colciencias, que es el de Jóvenes Investigadores, dirigido a profesionales recién egresados para impulsarlos en su carrera científica. A esta iniciativa se suma el impacto de la formación doctoral.

Otro aspecto a resaltar es el creciente número de empresas que se están dedicando a la innovación y que buscan alternativas en el conocimiento. Es decir, es significativa la capacidad de demandar conocimiento.

BES: Ya hablamos de los logros del país en materia de ciencia, tecnología e innovación, ahora nos gustaría saber qué oportunidades enfrenta Colombia.

JFMM: El mundo moderno parece estar mostrando que los países que tienen más oportunidades son los que introducen más conocimiento en sus esquemas de competitividad. Lo que hace competitivos los bienes y servicios de un país es el mayor contenido de conocimiento que coloque.

La producción de conocimiento está asociada al proceso universitario, o sea, no es un proceso lineal. Pero, para tener una mayor cantidad de ideas que sirvan para obtener impactos en el conocimiento, necesitamos una mayor cantidad de gente formada. Ahora, no es sólo gente formada, son los niveles requeridos de formación y la infraestructura donde esa gente pueda trabajar, que son laboratorios de investigación y desarrollo. Estos pueden estar dentro de las instituciones de educación superior o en centros de investigación y empresas. Pero nada de eso es posible si no tenemos una educación superior que esté en el proceso continuo de generar un mejor recurso humano formado.

Por eso un reto es aumentar la cantidad de personas con formación doctoral. El país tiene que tomar una posición muy agresiva para superar las metas propuestas. Colciencias está trabajando para crear un Programa Nacional de Formación de Investigadores que nos permita llegar por lo menos a dos mil nuevos doctores en el año 2010. Eso aumentaría las ideas innovadoras para mejorar, por un lado, la capacidad de formación en la universidad y por el otro, la de producir impacto sobre el sector productivo.

Con esto no quiero decir que la relación sea uno a uno, pero dentro de una mayor masa de investigadores produciendo conocimiento, existe una mayor posibilidad de ideas que se transformen en procesos innovadores.

 

 

BES: Los indicadores que ha establecido Colciencias para clasificar a los grupos de investigación en A, B, ó C, de acuerdo con sus condiciones de calidad, se han convertido en un referente al interior de las instituciones de educación superior e incluso, en un estándar exigido por el Consejo Nacional de Acreditación, Cna. ¿En su opinión, cuáles son los verdaderos aportes de esa clasificación iniciada por Colciencias?

JFMM: Parte de la institucionalidad que se ha construido en el país es esa. Hoy para todos los investigadores es importante estar en el registro de Colciencias. La inscripción y clasificación de grupos ha permitido que las distintas personas que se unen para hacer investigación quieran hacerse visibles y mostrar sus desarrollos.

Me parece que tenemos que mejorar los sistemas de clasificación y Colciencias está trabajando en eso, para resolver algunas dificultades que se han presentado, pero en concreto yo diría que esos instrumentos han sido positivos para la comunidad científica. Han sido tan importantes, que los demás países latinoamericanos nos han pedido que les cedamos la capacidad de software y los desarrollos para hacer algo similar, tarea que Colciencias está adelantando. Se trata de toda América Latina, pero puedo mencionar países como Ecuador, Venezuela, Bolivia, Chile.

De otro lado, el Ministerio de Educación Nacional le ha dado una importancia fundamental a los indicadores. De nuevo, todos estamos construyendo una institucionalidad y hay un reconocimiento de que un instrumento desarrollado para mirar el avance en investigación sirve para mirar el progreso en las universidades. Y es ahí donde se integra el país.

BES: En el Plan Nacional de Desarrollo la apropiación social de la ciencia ocupa un lugar central. ¿Qué estrategias se han venido implementando y qué otras se tienen proyectadas?

JFMM: El primer tema es que se habla de apropiación social del conocimiento y de cómo avanzamos para que la sociedad reconozca que éste la impacta sistemáticamente. Colciencias tiene programas distintos, como los museos de ciencia, por donde puede pasar el tema de Maloka, con el que se creó un efecto de demostración importante, que empieza a ser emulado en otras regiones. Antioquia inauguró su centro Explora y otros departamentos están trabajando en la misma dirección.

Existen otros programas que tienen que ver con esa estrategia de apropiar el conocimiento, como las semanas de la ciencia, las ferias científicas, las encuestas de percepción de los colombianos sobre la ciencia y la tecnología. Algunos se relacionan directamente con la producción científica de la educación superior, como la Revista Colombia, Ciencia y Tecnología, la Separata Innovación y Desarrollo Empresarial, publicada en el diario Portafolio, el Magazín televisivo Mente Nueva, la indexación de revistas científicas y tecnológicas en Publindex y el apoyo a la Agencia de Noticias de Ciencia y Tecnología Noticyt. Otros están vinculados con la educación básica y media como la colección infantil Explorando la Ciencia y el Programa Ondas. Hay una multiplicidad de instrumentos que se han desplegado en los ámbitos nacional y regional.

Algunas de las propuestas a futuro son la organización de debates y foros públicos sobre temas de interés nacional relacionados con ciencia y tecnología, continuar con la serie de publicaciones Ciencia, Tecnología y Sociedad, la realización de un programa infantil de televisión denominado Los Pepa, el programa radial Ciencia para todos y la definición de indicadores de percepción de ciencia, tecnología e innovación.

BES. ¿Qué tipo de incentivos ha diseñado Colciencias para los grupos de investigación de las instituciones de educación superior y cuál es su importancia?

JFMM: Pienso que el principal incentivo para un grupo de investigación es cuando es exitoso en su propuesta. Colciencias se basa en fondos concursables, los grupos participan presentando sus iniciativas y qué los hace más felices que ser seleccionados para recibir financiación. Pueden formular propuestas para realizar productos de investigación, para formar sus recursos en el nivel doctoral o para invitar profesores.

Ahora, los elementos asociados a la clasificación, me parece, les dan visibilidad, reconocimiento, pero la política de incentivos es la de apoyos sistemáticos a la investigación. De manera que quien tiene buenos proyectos ojalá lo pudiéramos financiar. Hoy la demanda de cursos que tenemos es superior a los recursos con los que contamos, lo cual genera dificultades que espero se puedan resolver. El país está dando pasos importantes y ha decidido que para el 2008 duplicará los recursos de Colciencias.

BES: Hablemos de las estrategias para integrar a los grupos de investigación. Tenemos entendido que ello desencadena en la unión de instituciones de educación superior y centros de investigación para responder a problemáticas regionales. ¿Desde que se inician las primeras convocatorias para grupos hasta ahora, cuáles han sido los esfuerzos para integrar el conocimiento producido?

JFMM: Colciencias ha ido evolucionando, pasó de financiar investigadores individuales, en los años 70, a financiar proyectos de instituciones, luego programas y ahora la integración de grupos, para unir fortalezas y generar respuestas de mayor alcance a preguntas nacionales. Así tenemos interrelaciones de distinto tipo: entre grupos nacionales, entre grupos nacionales e internacionales, entre grupos de investigación y empresas. Una multiplicidad de conglomerados está formulando propuestas de investigación y enriqueciendo el Sistema, y buscando que haya transdisciplinariedad, multidisciplinariedad.

BES: Finalmente, el tema Universidad-Empresa- Estado. ¿El propósito de vincular esos tres sectores qué representa para el país?

JFMM: Creo que es un reto permanente. Tenemos que continuar generando mecanismos para que las instituciones de educación superior se encuentren con sus pares. Hoy existen programas integrados y los estudiantes pueden tomar cursos en otras universidades, hay movilidad entre las instituciones.

Adicionalmente, tenemos desarrollos para que la universidad y la empresa se empiecen a encontrar. En ese punto sobresalen los programas Universidad-Empresa de Antioquia, Bogotá, el Valle, Santander y la Costa Atlántica. Es decir, empresarios e investigadores se encuentran para discutir opciones en las cuales el conocimiento que unos tienen resuelve los problemas que otros les plantean. Y se está dando una dinámica que, con el correr del tiempo, se volverá parte de la cultura nacional. El Estado cumple su papel de propiciar esas condiciones. El rol que ha jugado Colciencias es fomentar la capacidad de la universidad y de los centros de investigación para ofrecer soluciones, y ha financiado operaciones de la industria para que se acerque a la universidad.

Así mismo, trabaja en las normas que permiten esa interrelación. Están las normas sobre incentivos tributarios, las de propiedad intelectual, las de compras del Estado. Hay toda una familia de leyes que impactan las posibilidades de ese encuentro y el Estado está propiciando y fortaleciendo las condiciones para que esa relación se de.

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