Boletín Informativo N°9 | Abril/Junio 2007

Imprimir esta página Descarga el boletín completo en formato pdf

Tendencias de la educación superior
en el contexto internacional

Tres invitados internacionales al Foro de Gestión Educativa en Educación Superior,
 Sarah Guri-Rosemblit, Alenoush Saroyan  y Claudio Rama Vitale, nos ofrecen un panorama actual
de la educación superior en el mundo y los desafíos a que se ve abocada América Latina.

imagen

 

El panorama global de la educación superior ha experimentado en los últimos tiempos una serie de transformaciones que obliga a los gobiernos y a las instituciones a replantear sus políticas, modos de gestión y esquemas de funcionamiento con el fin de adaptarse y expandirse hacia la internacionalización. Los análisis y opiniones de algunos expertos del sector son de gran utilidad para comprender la magnitud y dirección de estos cambios, así como para proyectar las transformaciones que implican en el contexto nacional e internacional.

De acuerdo con Sarah Guri-Rosemblit , Profesora del Departamento de Educación y Psicología de la Universidad Abierta de Israel, el universo de la educación viene experimentando reformas a gran escala en todos los niveles: en el nivel continental, un ejemplo es el proceso de Bolonia, que emprendieron los países de la Unión Europea a partir de la declaración firmada en esta ciudad por los ministros de educación de más de 30 países en 1999.

El proceso dio lugar a la creación del Espacio Europeo de Educación Superior, el cual se constituye en el marco de referencia para las reformas educativas de los países involucrados, ente las que figuran: la creación de un sistema europeo de transferencia de créditos, titulación acompañada certificación que facilita la homologación del mismo en distintos países y la instauración de un sistema de titulaciones de dos ciclos: el primero de 3 a 4 años, correspondiente a un grado básico, y el segundo, de uno a dos años para especialización o maestría.

Estas y otras reformas emprendidas en encuentros y cumbres en Europa, buscan consolidar el proceso de convergencia europea de la educación superior, que posibilite la movilidad de los estudiantes, la configuración de un sistema europeo de educación e investigación más sólido y una mejora en la incorporación de los estudiantes al sistema laboral.

Sara Guri-Rosemblit señala una serie de tendencias internacionales derivadas de estos cambios. En un primer grupo, clasifica: la inserción de la educación superior en los mercados globales, la consolidación de modelos de universidades de categoría mundial, el crecimiento de la educación transnacional y el inglés como lengua preponderante en el entorno educativo global. En este mismo grupo encuentra que en un contexto nacional son evidentes: la necesidad de expandir la cobertura, conservar rasgos culturales particulares, cohesionar sistemas nacionales de educación superior y, a su vez, ajustarlos a estándares internacionales.

Otro grupo de tendencias lo constituyen el aumento en el acceso a la educación superior –creación de nuevas instituciones y expansión de las existentes, actualización del tercer nivel, movilidad interinstitu-cional y educación a distancia–, acompañado de la búsqueda de la excelencia –que implica diferencia-ción a través de la medición o ranking y consolidación de la investigación-.

Un tercer grupo de tendencias está determinado por la diversidad acrecentada del sector (multiplicidad de tipos y modalidades de instituciones y organizaciones de educación superior) y la necesidad de implementar
estándares internacionales. Frente a estas tendencias, surge la necesidad de fijar políticas gubernamentales que regulen el sistema pero también que permitan conservar la autonomía de las instituciones.

Así mismo, Guri-Rosemblit resalta la distinción entre el sector público, en el cual se vienen dando procesos de diversificación y replanteamiento de la financiación estatal, y el sector privado, en el que hay que observar
el comportamiento de las instituciones con ánimo de lucro, las instituciones privadas sin ánimo de lucro y la constitución y consolidación de “superligas” de universidades y centros de investigación internacionales.

Otras dos direcciones son las que toma la investigación en el nuevo contexto de la educación superior. Por una parte, hacia la investigación básica, la cual estimula la curiosidad humana, el crecimiento de la ciencia y el desarrollo del conocimiento. Por la otra, hacia la investigación aplicada, enfocada a fines más concretos como la creación de patentes y el desarrollo tecnológico y productivo, a través de la investigación interdisciplinaria y con miras al mundo de los negocios.

La tendencia al crecimiento de la competitividad en todos los ámbitos es otra tendencia que contrasta y se equilibra con la necesidad creciente de colaboración a todos los niveles: entre las instituciones, pero también con el sector de los negocios y con el mercado en general. Finalmente, se viene dando a nivel mundial una doble tendencia hacia la definición de la propiedad intelectual, en cuanto al copyright y las patentes de los productos de investigación y formación, y hacia la “filantropía intelectual”, que se deriva de asumir la educación superior como un bien público, que se materializa en el libre acceso a la información y a los resultados de la investigación y la formación universitaria, así como a las bibliotecas, sistemas y bases de documentación del sector de la
educación superior.

La armonización y equilibrio entre este conjunto de tendencias opuestas y complementarias, es el reto de la educación superior en el nuevo panorama mundial.

Aseguramiento global de la calidad

Uno de los temas centrales en el ámbito de la educación superior a escala mundial es el de la calidad. Sinembargo, la definición de este término ofrece, en la actualidad, ambios esenciales, según se concluyó en la reunión de ministros de educación en la Unesco, en 2003: “La calidad se ha convertido en un concepto dinámico que se adapta constantemente a un mundo cuyas sociedades atraviesan profundas transformaciones económicas y sociales... Las antiguas nociones de calidad ya no son suficientes”.

De ahí la necesidad de construir indicadores de calidad estandarizados a nivel mundial, así como procedimientos para su implementación en las instituciones.

Uno de estos procedimientos son los sistemas de aseguramiento de la calidad. La doctora Alenoush Saroyan , profesora e investigadora del Departamento de Psicología Educativa y Pedagógica de McGill University, Canadá, identifica los rasgos de cualquier proceso de implementación de este tipo de sistemas: se debe, ante todo, asignar una oficina o unidad exclusiva que se responsabilice del sistema, implementar metodologías de revisión y asesoría permanentes, clarificar el propósito y concentrar los esfuerzos de la organización en el uso del sistema, y llevar a cabo permanentes reportes y seguimiento.

Estos esfuerzos redundan en la acreditación de la organización que implementa el sistema, y en el funcionamiento dentro de sistemas de financiación basados en el óptimo desempeño, procesos constantes de renovación y reorganización. De acuerdo con Alenoush Saroyan, el mejor modelo de aseguramiento de la calidad es aquel que identifica su propósito y sus implicaciones, mantiene sistemas de vigilancia y funciones reguladoras, posee un nivel de autonomía suficiente dentro de la organización y maneja los estándares de referencia a nivel local e internacional.

Así mismo, el sistema idóneo de aseguramiento de la calidad debe hacer una proyección de costos, ponderar las dimensiones de la organización o sector donde se implementa y garantizar la transparencia de sus procesos. Para el buen desempeño de un sistema de aseguramiento de la calidad es necesario que estos procesos mantengan un equilibrio entre su carácter mandatario y la necesidad de que cada oficina o área de la institución lo asuma como un proceso voluntario que redundará en el mejoramiento
de su desempeño y resultados.

Ahora bien, de acuerdo con Saroyan, estos rasgos generales de los sistemas de aseguramiento de la calidad no omiten el hecho de que cada organización o institución de educación superior es diferente, de modo que “la misma talla no se ajusta a todo el mundo”. En el proceso de aseguramiento de la calidad, según esta autora, es imprescindible monitorear y medir los rasgos particulares de las instituciones: su gobernabilidad y modalidades de planeación y gestión, su infraestructura física y financiera, sus procesos de aprendizaje y enseñanza y sus servicios de información y documentación.

Los mecanismos de monitoreo de la calidad deben asumirse de manera externa e interna. En el sistema general de un país existen mecanismos nacionales de control en dos direcciones: una horizontal que implica el monitoreo y observación recíproca en cada disciplina o área del conocimiento, y una vertical, que toma como punto de partida a las instituciones y su organización. En la dimensión nacional también existen organizaciones profesionales que asisten los procesos de acreditación institucional.

En la dimensión interna, se requiere emprender procesos de revisión cíclica a través de pares internos y externos. Otra estrategia de monitoreo es el Benchmarking, que permite identificar puntos de referencia en áreas de la organización que presentan altos estándares de calidad.

La profesora Saroyan identifica algunos mecanismos que facilitan la implementación de sistemas de aseguramiento de la calidad: la destinación de un periodo de formación y provisión de recursos que ayude a las unidades de la institución a comprender la tarea con la que se enfrentan; el intercambio de información basado en la credibilidad y la confianza entre los agentes encargados de la implementación y la institución; el refuerzo de políticas propicias y la incorporación de mecanismos de recompensas e incentivos para el óptimo desempeño.

Para terminar, Alenoush Saroyan señala algunas tendencias internacionales en el tema de aseguramiento de la calidad, entre las que se cuentan: la búsqueda de un entendimiento común acerca de los términos relacionados con el tema, de coaliciones nacionales e internacionales, un cambio de rol y de impacto de las organizaciones internacionales, y la búsqueda de un “Espacio de Acreditación Internacional” y un “registro de calidad mundial”. A través de estas tendencias, el aseguramiento de la calidad se posiciona a escala mundial en el sector de la educación superior.

Esquemas de financiación
en Latinoamérica

En el contexto latinoamericano, un aspecto fundamental de la gestión en educación superior está relacionado con el financiamiento. Claudio Rama Vitale, profesor e investigador de la Universidad Nacional Tres de Febrero, de Argentina , afirma que en los últimos años se ha marcado en todo el mundo una tendencia a la expansión de la demanda de acceso a la educación pública que supera los ingresos fiscales de las naciones, lo cual ha conducido a una incapacidad para mantener los gastos de cada alumno y, en general, a una desestabilización de la educación pública.

Frente a este fenómeno se han producido distintas respuestas: así, por ejemplo, en Europa se ha optado por el cobro de matrícula en ciertos ámbitos del sector público o en Estados Unidos se ha buscado una diversificación de fuentes de financiación. En cuanto a Latinoamérica, la respuesta más generalizada ha sido la expansión de la educación privada.

En general, la tendencia mundial ha sido hacia el incremento del gasto privado en educación; el profesor Rama Vitale señala que hoy en día difícilmente se pueden cubrir las demandas crecientes de cobertura, calidad e investigación solamente con los recursos públicos. El impacto de este crecimiento de la demanda ha generado la necesidad de diversificar las fuentes financieras por parte de las universidades, a través de transferencia de costos a los usuarios, venta de servicios, donaciones o comercialización del conocimiento.

Así mismo, ha surgido la necesidad de incrementar la eficiencia en el gasto en las instituciones, tanto en el aspecto social en procura de la equidad, como en el aspecto técnico, buscando mayor productividad en el uso de los recursos. En esta misma dirección se ha hecho perentoria la reducción de la deserción y el acceso a la educación superior por parte de sectores excluidos. No obstante, también se experimenta la necesidad de incrementar los presupuestos gubernamentales.

En su esfuerzo por encontrar salidas a la financiación de la educación superior los países han implementado distintos programas que Rama Vitale agrupa así: Colombia asocia el financiamiento público
al resultado de las universidades; Chile, a la calidad expresada en la selectividad de acceso y competitividad; tanto Colombia como Chile, Argentina y México, establecen financiamientos adicionales asociados a fondos competitivos; Venezuela y Cuba han reducido los cupos en el sector público universitario tradicional y creado nuevas modalidades; Panamá, Nicaragua, Honduras y Guatemala asocian el financiamiento al presupuesto público a nivel legal o constitucional; Costa Rica acorde con el crecimientol Pib; y Cuba y Chile están promoviendo la internacionalización como mecanismo de generación de recursos.

Todo lo anterior evidencia una transformación en el sector en América Latina, a la cual no pueden ser ajenas las instituciones de educación superior colombianas. La gestión efectiva es la llave de entrada a la internacionalización.

Siguiente

 

 

Arriba