Para empezar es importante establecer que la discusión puede ordenarse en términos de tres tipos de problemas: i) estructurales (que hacen posible el funcionamiento del sistema); ii) pedagógicos (que se refieren a la relación exitosa entre el que enseña y aprende); y iii) didácticos (que tienen que ver con que la forma como existe el conocimiento no es la forma como las personas se pueden apropiar del conocimiento), para entender que las tres preguntas formuladas al taller hacen aportes básicamente al primer tipo de problemas.
En este contexto, lo primero que debe tenerse en cuenta es que educación tiene que reflejar el contrato social de la sociedad en la que está; la educación de un país tiene que estar orientada a fortalecer el contrato social que contiene su constitución política y en este caso nuestro contrato social dice que Colombia es un Estado Social de Derecho fundamentado en la democracia, la participación, el trabajo, la dignidad humana y el interés general, por consiguiente ese punto siempre tiene que estar en cualquier tipo de Plan. Esto es importante porque tenemos que superar el hecho de que todavía creemos que podemos hacer los estados sin el ciudadano y los ciudadanos creen que pueden ser ciudadanos sin el Estado.
Lo segundo tiene que ver con que se debe reconocer que el principio de la multiculturalidad, propuesto en la misma Constitución, no es un problema educativo sino un problema del proyecto de nación y por eso precisamente tiene que estar en la educación, esta es la razón por la cual el plan de educación debe ser construido desde la inclusión y la multicularidad. Desde ese punto de vista, se trata de buscar la forma de articular la diversidad pero no para volverla homogeneidad sino unidad. Y para ello contamos con dos instrumentos: el debate público que nos legaron los griegos y la noción de visión o imaginario que nos proporciona la modernidad.
Un proceso que quiere articular el Plan Decenal con el Plan Nacional de Desarrollo, la visión sectorial 2019 y los planes decenales regionales y territoriales que existen solamente puede hacerlo a través del debate. Los griegos nos enseñaron que la forma de construir la unidad desde la diversidad es el debate público, porque solo a través del debate público intenso se va construyendo unidad en la diversidad en la medida que el debate con el otro nos va cambiando la interioridad.
La modernidad, por su parte, nos regala el otro instrumento que es la visión, el imaginario. En este momento Colombia trata de construir un imaginario con tres elementos fundamentales: uno que podríamos llamar la paz, la convivencia democrática, cómo hacemos una nación, un país, una cultura donde eso sea posible; otro que ha tenido mucha discusión en los últimos meses que es el problema de la productividad, de las competencias de aprendizaje, de la globalización, el problema internacional; y uno tercero que es el problema de la autonomía relacionado con los temas de la descentralización, la responsabilidad y la identidad. La autonomía requiere resolver la cuestión del autoconocimiento, la autoestima y la autorregulación pues solamente hay responsabilidad cuando existe autorregulación o de lo contrario es mero control. En torno a estos tres elementos es posible construir la visión de un Plan Decenal: convivencia, productividad y autonomía.
Otro aspecto fundamental que es necesario destacar y procurar es el de garantizar mecanismos independientes para el seguimiento y transparencia del Plan. En ese sentido es importante la propuesta de crear un organismo independiente encaminado no propiamente a ejecutar el Plan sino a resolver la cuestión de cómo hacerle seguimiento social y político.
Cuenta, por otra parte lo que tiene que ver con la legitimidad política del Plan. Reconocemos que es constitucional, pero admitimos que eso quiere decir que no tiene fuerza puesto que es indicativo. Y aquí la pregunta es si lo mantenemos indicativo o no, lo cual nos conduce a una nueva pregunta ¿de dónde proviene su fuerza? Y el primer elemento que encontramos es su asertividad, que sea capaz de proponer un norte que logre que la gente diga “yo quiero participar en él”. En este sentido el cambio es relativamente fácil, basta construir un imaginario que la gente quiera y proporcionarle a esa gente un menú que le diga cómo puede participar: ¿Cómo puedo participar en ese norte tan atractivo aquí donde estoy? Es el secreto de la movilización.
Un plan indicativo puede tener toda la fuerza si se logra construir colectivamente esa visión que no es un eslogan, pues una visión es una lectura gramatical de algo que ya existe en la conciencia de la sociedad, significa ponerle gramática a algo que ya está en la sociedad. Si logramos formularlo bien y logramos construir colectivamente un menú de estrategias y de acciones para que la gente pueda participar desde su campo de acción personal, particular, estaremos garantizando su sostenibilidad.
El otro asunto es la cuestión de los recursos. La educación enfrenta un problema político de visión pública derivado del hecho de que no tenemos muy claro cuál es su rol, puesto que creemos que es enseñar, es decir, que el rol del maestro es dar clase. Y allí también tenemos que trabajar desde el cambio de imaginarios para lograr que la gente entienda que el rol de la escuela no es que los niños estén en el aula sino crear condiciones para que aprendan y el del maestro garantizar que efectivamente aprendan.
Si la sociedad logra ver que el sistema educativo no es un sistema de enseñanza sino un lugar, un costo social con un solo propósito que no puede ser reemplazado por ningún otro sistema ni por ningún otro profesional para garantizar que los niños aprendan lo que deben aprender, va a haber más recursos para la educación. Mientras que la imagen social sea que la que se invierte en educación es plata para pagar maestros no va a haber más recursos. En este proceso de movilización tenemos que buscar que la sociedad tenga una nueva representación del papel social, político y estratégico del sistema educativo. No basta reconocer que la educación es importante. Esta es la tarea de la movilización.
Esto, finalmente, tiene que ver con los sistemas de legitimación que nuestra sociedad suele asociar solamente con los temas económicos. Que lo educativo sea legítimo va más allá de que el niño vaya a la escuela y le den un diploma y unas notas porque todavía no hemos entendido que la educación es un problema de la sociedad y no solamente del sistema educativo. En este sentido una excelente bandera de movilización social y política es la propuesta de ampliar la educación gratuita hasta los dieciocho años.
En síntesis:
El mayor campo de actuación del Plan Nacional Decenal de Educación está en lo político, en que fortalezca el proyecto nación contenido en la Constitución Política y en que logre generar una visión en torno a tres elementos: convivencia, productividad y autonomía.
El Plan Nacional Decenal de Educación debe proveer junto con esa visión un sistema o menú de estrategias para que los diferentes actores se sientan con voluntad de participar.
Debe generar una nueva representación del sistema educativo
Si es necesario llevarlo a referendum es algo que le corresponde impulsar y movilizar a la sociedad
En la medida en que sabemos por las encuestas que la gente expresa satisfacción al comprar el producto de la educación cuando quienes están en el sistema y en el análisis saben que adolece de fallas, es urgente producir en forma masiva información comparada. Allí es cuando el cine, la televisión, las narraciones, son instrumentos poderosos para el sistema. Hay que hacer un gran trabajo para comunicarle a la sociedad lo que es y lo que está pasando con el sistema, proporcionarle elementos que permitan discutir con mayor claridad el significado de la educación
¿Cuál sería el gran beneficio en diez años de este Plan Decenal? Que podamos construir un sistema público de educación. Mientras sigamos aceptando con facilidad que nuestros hijos puedan ir a unos colegios de cierta calidad y los hijos de los otros tengan que ir a otros colegios de otra calidad, no hay un sistema público de educación: En el Brasil se ha utilizado la frase de un famoso jugador de fútbol en Alemania: “Ya entendí lo que es educación pública, soy un hombre que gana mucho dinero y a la misma escuela donde va mi hija va la hija de la muchacha que trabaja en mi casa”. Si la educación pública es de alta calidad sube la calidad de la educación privada. Todo el auge de un gran país está relacionado con la existencia de un sistema público de alta calidad. Esa, finalmente, debe ser la meta, el gran reto a alcanzar

|