Educación Superior
BOLETÍN INFORMATIVO   
Nº 7 | diciembre | 2006  [ imprimir ] [ descargar boletín en formato PDF]  


Contenido: 

 


 

Director
Javier Botero Álvarez

Coordinación editorial
Olga Marín

Colaboración especial
Carolina Guzmán; Jorge Franco; Alexandra Hernández, icetex;
Alejandro Rey; Catalina Piedrahita; Fabio Sánchez Torres y Haider Jaime Rueda, Centro de Estudios para el Desarrollo, cede, Universidad de los Andes;
equipo de la campaña radiofónica Reconectados, producida por la Universidad Nacional de Colombia y emitida por la Red de Radios Universitarias.

Diseño gráfico
Grupo Creativo las Visiones
Andrés Conrado Montoya
Sebastián Cruz

Ilustraciones
Grupo Creativo las Visiones

Teléfono
(1) 222 2800 extensión 1409
MEN, Avenida El Dorado, CAN
Bogotá dc, Colombia

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Estudiantes dueños de su tiempo

Entre las dificultades a que puede verse abocado un estudiante, figuran la pérdida de empleo por parte de sus padres, el costo de las matrículas, el bajo nivel de ingresos familiares, la necesidad de dar prioridad a la vida laboral o la imposibilidad de sostener los gastos que le demanda su carrera. Estas razones llevan muchas veces a que opte por alternar tiempos de trabajo y de estudio. Sin embargo, el exceso de asignaturas, la exigencia de prerrequisitos, la excesiva presencialidad o la desvinculación entre teoría y práctica terminan por conducirlo a interrumpir sus estudios.
Como respuesta a los requerimientos de la población estudiantil, las necesidades del mercado laboral y las demandas de los aprendizajes contemporáneos, los programas de educación superior tienden a ser cada vez más flexibles e interdisciplinarios. Estos aspectos los están incorporando las instituciones del país y son, por su naturaleza, una forma de motivar la permanencia de los estudiantes, ya que les facilitan organizar sus propios horarios y actividades de acuerdo con su disponibilidad de tiempo y su capacidad económica.
En el marco de la flexibilidad surge la movilidad académica, que permite el cambio de escenarios físicos de aprendizaje, dentro de la misma institución, por programas, y entre instituciones. En Colombia se creó hace ya más de seis años el programa Sígueme, suscrito por 14 instituciones, mediante el cual un estudiante puede cursar un semestre académico en otra institución, ubicada incluso en una ciudad diferente; los estudios adelantados son reconocidos en la institución de origen. Este programa contribuye a la permanencia de los alumnos en casos de desplazamiento forzoso y cambios de residencia, y tiene también como propósito abrir espacios a experiencias culturales enriquecedoras y a un conocimiento más amplio del país.

Dimensiones de la flexibilidad

Otras alternativas de flexibilidad curricular son la educación a distancia y los programas virtuales que, por sus características, contribuyen a la racionalización del tiempo de estudio, ya que tienen una incidencia directa en los desplazamientos a que se ve obligado el estudiante en la modalidad presencial.
Asimismo, el sistema educativo cuenta con una herramienta que responde a las nuevas dinámicas de la sociedad y al ritmo del mercado laboral: la formación por ciclos propedéuticos. Ésta permite la movilidad entre los niveles de educación -técnica profesional, tecnológica y profesional universitaria- y facilita, al final de cada ciclo, la vinculación al mercado laboral.
Los ciclos son una oportunidad para aquellos jóvenes que necesitan insertarse con prontitud al mundo del trabajo, y permiten a los estudiantes asumir el nivel de educación superior más acorde con sus posibilidades y expectativas dejando una puerta abierta para retornar al sistema.
En el país, 539 programas académicos funcionan bajo la modalidad de ciclos propedéuticos: 171 técnicos profesionales, 221 tecnológicos y 147 profesionales universitarios. De estos 539, 100 se concentran en Bogotá y los restantes son ofrecidos en 58 instituciones de educación superior, distribuidas en 21 departamentos. La estrategia exige el rediseño de currículos, proceso en el que ha sido definitiva la articulación de la academia con el sector productivo.
Otra dimensión de la flexibilidad se encuentra en el sistema de créditos académicos, el cual facilita la homologación a nivel nacional e internacional. Según el decreto 2566 de 2003, las instituciones de educación superior deben ofrecer sus programas por créditos académicos. De esta forma, el estudiante es responsable de su formación, con el profesor como guía. Para titularse en un programa debe cursar un número determinado de créditos académicos, que pueden ser asumidos por periodos, según la disponibilidad de tiempo y recursos económicos.
Este modelo de enseñanza obliga al docente a presentar un plan de semestre con indicaciones precisas para el estudiante, referidas a distribución de tiempos en trabajo presencial, asesorías y actividades fuera del aula (bibliotecas, laboratorios, observaciones de campo, seguimientos bibliográficos, escriturales y de investigación).
Todas las acciones implementadas por las instituciones de educación superior con miras a flexibilizar los currículos, en términos académicos, de tiempo, de oferta académica y de reducción de prerrequisitos, dentro de un marco de calidad, son estrategias que llevan al estudiante a comprometerse más con su programa y que le permiten a la institución facilitar su permanencia