Estudiantes becados, 1% de deserción
Ángela Echeverri Restrepo, Directora de desarrollo humano, Universidad Eafit
“En la Universidad Eafit hemos emprendido una serie de estrategias que vinculan recursos de los sectores público y privado, y de la misma institución para apoyar estudiantes con escasos recursos y capacidades académicas de excelencia. Así, en diez años hemos logrado consolidar un programa que garantiza la permanencia de nuestros estudiantes.
La matrícula de la población que cobija el proyecto está acompañada de una serie de factores: a través de las cafeterías y las empresas de servicios de la universidad se garantiza a los becarios la alimentación y el acceso a materiales para el aprendizaje; para ayudar también al sostenimiento de los estudiantes, existe el programa de monitorías, donde ellos aportan a la labor administrativa de la Universidad y reciben una remuneración económica que contribuye a sus gastos de manutención. Todo apoyo está acompañado de componentes académicos.
Para estudiantes que no pueden acceder a créditos, la universidad cuenta con una línea de crédito educativo, donde el estudiante cancela su deuda al finalizar su formación. Adicionalmente, es una política institucional que el estudiante que culmine sus estudios sin haber perdido una sola materia y con un promedio acumulado de 4.2 se le condona la totalidad de la matrícula.
De esta manera, los programas de becas han tenido una deserción del 1% la cual corresponde a cambios de programas más que a dificultades académicas, se debe al cambio de programa”.
Información y seguimiento
Luis Enrique Arango, Rector Universidad Tecnológica de Pereira
“El fenómeno de la deserción constituye, quizás, el factor más crítico para el cumplimiento de nuestra misión. Inadvertido en el pasado, sólo en los últimos años empezó a considerarse fundamental para poder avanzar en las metas de cobertura, y hoy se ha vuelto asunto de vital importancia para todo el sector.
En la Universidad Tecnológica de Pereira hemos comprobado que se produce más impacto controlando la deserción que creando nuevos cupos, y hemos detectado que una de las dificultades para enfrentar este fenómeno es la falta de información. Por eso, decidimos hacer un seguimiento durante cinco años a todos nuestros estudiantes, de esta manera encontramos que de 10.370 que ingresaron en este periodo, 4.102 desertaron. Esto determinó una deserción acumulada de 43.4%; desde luego, esta no es la deserción por cohorte, sino la deserción que se midió en el periodo, es decir, se verificó el número de estudiantes nuevos que ingresó y los que abandonaron durante el periodo. Algunos de estos estudiantes regresaron y hay una deserción efectiva acumulada de un 37% en el periodo, para nosotros, supremamente alta.
En el seguimiento a este grupo de desertores, encontramos que 26.2% abandonó la Universidad debido a que la carrera no cumplió con las expectativas o su vocación era diferente; 22.1% por razones económicas; 18.3% por rendimiento académico; 9.3% cambio de prioridades de lo académico a lo laboral; 5.1% por enfermedad; 3.2% por viajes al exterior; 2.8% por embarazo y 2.5% por pérdida de tiempo a causa de paros o huelgas. En general, las causas gruesas que están incidiendo en la deserción son aquellas que tienen que ver con el desencuentro entre el programa y la vocación del estudiante, las económicas y las de rendimiento académico”.
Orientar y acompañar
María del Carmen Hernández, Investigadora Universidad Pedagógica Nacional
“El fenómeno de la deserción ha sido objeto de estudio en la Universidad Pedagógica Nacional desde hace por lo menos 20 años y representa una gran preocupación, porque el abandono de los estudios tiene un alto costo económico y social. Adicionalmente, en el caso de esta institución se convierte en un reto adicional, pues es allí donde se forman los educadores.
El fenómeno ha venido disminuyendo últimamente gracias a estrategias que esta institución viene aplicando: hace 10 años sólo se graduaba el 50%, en el momento, se registran graduaciones del 58%. En 1997 se registró una deserción institucional del 45% y en 2004 bajó al 37%. La Universidad adelanta un programa de acompañamiento permanente al estudiante que estimula un desarrollo personal, académico y vocacional más sólido y definido. Este programa involucra la autogestión, el compromiso social, la autoevaluación y la autonomía, y ha tenido un efecto positivo en la prevención de la deserción. Así lo revela el Estudio de la Deserción Estudiantil en la Educación Superior en Colombia, Bogotá 2002, adelantado por la Universidad Nacional, en donde aparece la Universidad Pedagógica con uno de los más altos índices de protección dentro de las 277 instituciones de educación superior.
De igual manera, para establecer causas, y poder diseñar soluciones, la Pedagógica ha tenido contacto con los desertores, para que estos relaten su experiencia, las causas de su decisión, su situación actual, y así orientarles en las dudas y obstáculos que pudieron llevarlo a tomar la decisión de desertar, afectando su vida profesional, personal y laboral”.
Tutorías y alianzas estratégicas
Carlos Prasca, Rector Instituto Tecnológico de Soledad Atlántico, ITSA
“Un número significativo de jóvenes ingresa a la institución entre los 15 y los 17 años, una edad bastante temprana, por lo tanto pueden pasar momentos críticos durante la adaptación, es por ello que las instituciones de educación superior debemos desarrollar programas para la inserción de esos jóvenes a la vida universitaria.
El Instituto cuenta con el Sistema de Orientación Académico, soa, cuyo propósito es apoyar la formación integral de la población estudiantil y orientar a los estudiantes de los primeros semestres de manera interdisciplinaria. A través de este sistema, quienes presenten bajo rendimiento acceden a orientación sicológica y tutoría académica para fortalecer el proceso de formación en asignaturas básicas. Las tutorías integrales tienen como propósito: apoyar al alumno en el desarrollo de una metodología de estudio y trabajo apropiado para las exigencias del primer año de la carrera; ofrecer al alumno apoyo y supervisión en temas de mayor dificultad en las diversas asignaturas; crear un clima de confianza que permita conocer otros aspectos de la vida personal del alumno que influyen directa o indirectamente en su desempeño; señalar y sugerir actividades extracurriculares para favorecer un desarrollo profesional integral del estudiante.
Hemos realizado también alianzas con el sector productivo para aminorar los factores de incidencia económica, y desarrollamos la formación por ciclos donde las competencias son factor fundamental del desarrollo del esquema curricular, y están muy ligadas a las competencias del sector productivo. Esto nos ha permitido desarrollar experiencias como la del Cerrejón donde el itsa diseña y ajusta programas a requerimientos especiales que esta empresa demanda y que vincula un número significativo de nuestros egresados".
De acuerdo con el Sistema de Prevención y Análisis de la Deserción en las Instituciones de Educación Superior, Spadies, en el itsa la deserción a sexto semestre es del 37.3%, muy por debajo del promedio nacional. Se toma el sexto semestre porque el itsa ofrece programas tecnológicos cuya duración es de tres años, promedio.
Una respuesta pedagógica
Mandina Quizza Tomich, Instituto de Educación Técnico Profesional de Roldanillo, Valle
“En el Instituto de Educación Técnica Profesional de Roldanillo se han creado diferentes estrategias para que los estudiantes permanezcan en el sistema. Se tienen en cuenta factores familiares, atributos personales, escolarización, objetivos personales y profesionales, compromiso institucional, rendimiento académico, desarrollo intelectual, interacción con pares y docentes, e integración social y académica.
Los estudiantes entran a cursar una carrera, no como una decisión sino como la única posibilidad ofrecida. La escasez de tiempo para estudiar y la dificultad para asimilar contenidos complejos; la ausencia de hábitos de estudio individuales y la escasez de recursos económicos, especialmente en las zonas rurales, son factores que marcan la diferencia entre continuar o desertar.
Ante esta situación el intep implementó una propuesta pedagógica adaptada por competencias y módulos, orientada a la resolución de problemas del entorno socio económico y articulada al sector productivo. Ésta incluye una evaluación inicial, formativa y certificativa, con flexibilidad cunicular, con lo que se ha logrado disminuir la deserción por semestre y cohorte, del 25 % al 18% y del 65 al 35%”.
Movilidad y flexibilidad
Carlos Angulo, Rector, Universidad de los Andes
“El paso de un estudiante de la secundaria a la educación terciaria es difícil y presenta gran heterogeneidad, ya que hay unos estudiantes más preparados que otros. En ese sentido, la Universidad puede tomar dos tipos de medidas: llevar a los estudiantes al nivel que requieren sus estudios universitarios, tema crítico particularmente en ciencias básicas como la física y la matemática; o facilitar en los primeros semestres el paso entre disciplinas, ya que el proceso de escogencia de un programa es muy complejo. Este segundo aspecto es un tema en el cual deberíamos trabajar mucho más las universidades para ofrecerle al estudiante la oportunidad de hacer un ajuste en su camino académico.
En el caso de la Universidad de los Andes, a través de la Consejería Estudiantil, buscamos que los dos primeros semestres, el primer año, sean comunes a todas las disciplinas, si eso se logra el estudiante puede tener más movilidad, y la decisión que finalmente haga sobre su carrera va a ser mucho más completa. La Universidad mantiene como directriz la apertura de programas, hecho que permite cambiar fácilmente de programa académico, e impulsa la flexibilidad curricular como mecanismo para que los estudiantes planeen y elijan sus cursos semestralmente. Por ello, cerca del 30 por ciento de cada programa curricular se compone de materias electivas.
También estamos en un proceso de articulación con la educación media, en el cual conjuntamente estamos desarrollando las estructuras modulares que tienen en cuenta desde las competencias básicas hasta las competencias laborales específicas”.
La deserción en la Universidad de los Andes, según el Spadies, es de 30% en décimo semestre.
Vida en la universidad,
universidad para la vida
Gina Pezzano, Directora de Bienestar Universitario, Universidad del Norte
“La Universidad del Norte ha emprendido un trabajo desde el campo de la orientación profesional a través de un espacio denominado Universidad y Proyecto de Vida, cuyo fin es afrontar el cambio en las metodologías de estudio y enseñaza en el tránsito de la vida del colegio a la educación superior, y así aminorar los factores de riesgo de deserción en el primer semestre.
Para fortalecer los conocimientos que traen los estudiantes de la formación básica y media, se tienen en cuenta: edad, aspectos psicológicos, adaptación social, dimensión social, expectativas y acompañamiento. Junto con el acompañamiento académico, hay también aspectos del ser humano, como dificultades familiares o personales, que de no ser resueltas en forma acertada inciden en el rendimiento. Por eso, además del servicio de orientación académica, las universidades tienen también servicios de asesoría psicológica.
Desde la perspectiva de la formación integral, se desarrollan programas educativos, las actividades giran en torno al proyecto de vida para mejorar o fortalecer condiciones académicas, sicológicas, personales y sociales. Desde la etapa de inducción, se busca facilitar la adaptación del estudiante a la Universidad como un nuevo escenario, este es el punto de partida para despertar sentido de pertenencia e integración del recién llegado. También, se coordinan actividades de seguimiento de los beneficiarios de los programas de becas y convenios que la institución ofrece, con el fin de brindarle herramientas que contribuyan a su permanencia y al logro de sus objetivos académicos y personales.
El comportamiento de la deserción en la Universidad del Norte en los últimos años ha sido decreciente. En la deserción interanual no académica la tasa promedio descendió en un 2.1% y la deserción académica en un 5.8%. Estos avances corresponden a la gestión permanente que se realiza en las diferentes unidades de la institución, académicas, administrativas y de bienestar estudiantil”.
La Universidad del Norte presenta una baja tasa de deserción en el primer semestre, en promedio del 15% frente al 25% para el promedio nacional (Spadies).
Con tutores hasta el último semestre
Alfonso Solano de Francisco, Director Carrera de Arquitectura, Pontificia Universidad Javeriana
“Cada estudiante es un mundo diferente, con sus propios conocimientos y fortalezas, por eso, hay que llevar a cabo un acompañamiento adecuado para cada persona, a cada quien hay que diseñarle su propio programa.
La Universidad Javeriana cuenta con el Programa de Tutorías, que inició labores en 1995 y consiste en asignarle a los alumnos un tutor, desde el proceso de inducción hasta el semestre final. Éste cumple las veces de consejero académico. La Tutoría es un trabajo de seguimiento que va más allá de las notas y permite conocer los problemas personales que influyen en el desempeño académico de los estudiantes.
En cada periodo, un tutor recibe en promedio cinco o seis estudiantes. Los tutores son maestros de reconocida trayectoria y cualidades personales particulares. Como la idea es que tengan continuidad en su labor con los estudiantes, los acompañan hasta el final de la carrera. El programa de tutorías, que ya cumple 10 años, permite conocer las causas del abandono de los estudios desde la raíz misma. El tutor vela por la formación del estudiante desde las competencias ético – formativas, disciplinar y comunicativa".
El 100% de los estudiantes de la carrera de Arquitectura se benefician de la tutoría. Entre 2001 y 2004, el promedio de deserción semestral fue de tan sólo el 5.1%. En la Universidad Javeriana el promedio de deserción a décimo semestre es del 40.5%, en tanto el promedio nacional se ubica en el 49%, según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, Snies  |