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Pocas veces la comunidad académica colombiana ha participado y ha manifestado tanto interés y compromiso a la hora de construir un proyecto y de referirse a un tema como ocurre en la actualidad frente a los Exámenes de Calidad de la Educación Superior (ecaes)[1]. El movimiento sistemático y juicioso de percepciones, opiniones, puntos de vista e hipótesis elaboradas se ha instalado en todos los intersticios de discusión del sistema. Ya hacen carrera proyectos de investigación con preguntas definidas sobre algunas de las dimensiones de la evaluación, reconociendo las tensiones existentes tan necesarias para precisar conceptos y generando espacios para llegar a los acuerdos epistemológicos que soportan el proyecto.
La conceptualización de los marcos teóricos[2], el diseño de las pruebas, la definición de las estructuras, la elaboración de los instrumentos y el análisis y socialización de los resultados han estado en manos de la academia[3]: el Icfes considera que ésta es la que legítimamente representa los saberes “expertos” capaces de concebir una propuesta válida a partir de la teoría y desde su puesta en escena, y de revivir el estado del arte de cada comunidad a lo largo de su propia historia.
De ahí que el riguroso proceso de elaboración de las pruebas cumpla con distintas instancias en las que las preguntas, formuladas en su totalidad por profesores que se desempeñan en sus campos en instituciones de educación superior de Colombia[4], son sometidas a la revisión de especialistas reconocidos por su experticia dentro de su comunidad. Esto hace que las preguntas se depuren y ajusten aún más a las especificaciones definidas previamente para el examen, y que a partir de este ejercicio de discusión y concertación entre pares sea posible garantizar que cada uno de los ítem, y por ende cada prueba, expresen el consenso y la voz institucional de la comunidad correspondiente.
Un buen ejemplo de este tipo de participación lo constituyen los talleres de elaboración de preguntas para el ecaes de Economía, realizados a escala nacional durante el año 2004: 305 docentes, de 62 universidades, formularon 2.110 preguntas; luego del juicio de los expertos[5], éstas fueron reducidas a 732[6], de las que a su vez fueron seleccionadas las 400 preguntas que conformaron los exámenes de los años 2004 y 2005[7]. Vale la pena subrayar que estos talleres, así como las reuniones de expertos, constituyen el espacio natural de la academia, y que es justamente allí, en esa arena, donde una hipótesis puede conquistar libremente una audiencia y convertirse transitoriamente en la propuesta más sensata, es decir, en el acuerdo de la comunidad. Se reconocen, desde luego, otros espacios para expresar las disonancias o las simpatías con los acuerdos esta columna, incluso, espacios en los que aparecen voces que sólo reflejan sus puntos de vista locales.
En otra perspectiva de los ecaes, es importante anotar que en el procedimiento que el Icfes sigue actualmente para el tratamiento de los datos, el pilotaje de las pruebas se ha integrado a su aplicación definitiva. En consecuencia, han surgido dos momentos lógicos en el procesamiento de las respuestas de los evaluados. Antes de producir los resultados, se analiza la validez de los ítem, tanto en la dimensión de su contenido como de su comportamiento estadístico. Esto permite descartar los que no cumplen con las especificaciones técnicas para ser considerados en la calificación, y así sólo se procesa la información con los ítem que sí satisfacen dichas especificaciones. Un ejemplo: de los 200 ítem aplicados en el ecaes de Economía del año 2004, los expertos, teniendo en cuenta los indicadores estadísticos, suprimieron dos para la producción final de los resultados del examen.
hora bien, conscientes de la necesidad de valorar la trascendencia del proyecto ecaes, es forzoso ilustrar el uso de los resultados. En el primer semestre del año 2004 fueron consultados acerca de las acciones emprendidas a partir de los reportes del Icfes, y de acuerdo con la filosofía del proyecto constituirse en una fuente de información confiable y oportuna para la cualificación permanente de los procesos del sistema de educación superior, los rectores de las 150 instituciones cuyos estudiantes fueron evaluados en 27 programas. Con las respuestas de 111 rectores se elaboró el libro Impacto de los resultados de los Exámenes de Calidad de la Educación Superior, ecaes 2003. Este testimonio circula desde entonces como referencia para todas las instituciones, profesores, estudiantes y la comunidad en general. Allí es posible reconocer los campos de acción con los que ésta se encuentra comprometida. A manera de ejemplo, y para mostrar sólo una de las distintas reacciones, cito un párrafo del texto enviado por una de las universidades:
[…]Las unidades académicas vienen desarrollando importantes procesos de análisis de las condiciones dadas durante la ejecución real de los currículos desde los múltiples aspectos que los constituyen. […] se han hecho las revisiones pertinentes de los planes de estudio, sus áreas de conocimiento, los contenidos programáticos, las estrategias metodológicas empleadas, los objetivos propuestos, el desarrollo de competencias, las estrategias de evaluación, los niveles de exigencia, los recursos didácticos, la caracterización de la población estudiantil y la incorporación efectiva del sistema de créditos académicos según lo reglamentado por el Ministerio de Educación Nacional. Dentro de esta dinámica se está trabajando con los docentes temas concretos como la construcción de pruebas de evaluación, el concepto de competencias, su clasificación y las posibles formas de desarrollo.[8]
En suma, el proyecto ecaes ha irrumpido con bastante fuerza en el país, probablemente por su diseño, estructura, consistencia y utilidad, y sobre todo porque se trata de una construcción colectiva que emana de la comunidad académica, fruto de serios debates regionales y nacionales en los que más de una decena de miles de profesores han expresado y argumentado sus visiones al respecto, aportando su sabiduría, conquistando su propia audiencia y dando ejemplo de civilidad y mayoría de edad al respetar los acuerdos.
Sin lugar a dudas, ecaes es un proyecto perfectible, sobre todo porque se inspira en el enfoque de competencias, que prevé procesos de construcción y de-construcción permanentes. Por esto reclama el concurso y compromiso de la comunidad que hasta ahora ha concurrido y la que está por venir. El Icfes continuará por este camino, orientando el proyecto con su saber acerca de la evaluación y coordinando las acciones pertinentes con los distintos actores del proyecto.
[1] Es necesario advertir que el proyecto ecaes es una de las cuatro estrategias de la política de calidad de la educación superior colombiana. Para hacerse una idea cabal de la calidad, deben considerarse las otras tres estrategias: registro calificado, acreditación y observatorio laboral.
[2] Los marcos teóricos que gravitan alrededor de un enfoque de competencias y demás documentación del proyecto se encuentran disponibles en el sitio www.icfes.gov.co. Este enfoque, el de las competencias, es el lazo que permite unir los proyectos de evaluación de educación básica (saber), educación media (Icfes) y educación superior (ecaes) y visualizar relaciones entre sus resultados.
[3] Existe información detallada de las universidades, asociaciones e instituciones que han contratado con el Icfes el diseño y elaboración de los ecaes correspondientes a cada uno de los programas académicos. Pueden citarse, entre otras, acofi, acofacien, ascofade, afadeco, acfa, aprobac, acofaen, ascofame, acfo, ascofaop, afacom, ascofapsi, conets, redfacont, Universidad Nacional de Colombia, Universidad de la Sabana, Unión Temporal procad.
[4] Esta actividad ha sido posible y muy enriquecedora gracias a la coordinación de las asociaciones, facultades, universidades o directamente del Icfes.
[5] Los profesionales expertos fueron propuestos por los decanos de las instituciones de educación superior que participaron en el proyecto.
[6] afadeco. Presentación de rendición de cuentas, agosto 19 de 2004.
[7] Vale la pena anotar que para la elaboración de los instrumentos de Ingeniería se llevaron a cabo siete talleres de construcción de preguntas, convocados a escala nacional por acofi durante el año 2003. El ejercicio, en el que participaron 262 profesores de 78 instituciones de educación superior, permitió compilar 15.900 preguntas, que habían sido aportadas por 1.114 profesores; de éstas fueron seleccionadas 3.600. En el caso de Derecho también se adelantaron siete talleres de construcción de preguntas para elaborar los exámenes de los años 2003 y 2004. Participaron 122 profesores y decanos representantes de 51 instituciones de educación superior de todo el país. Las demás pruebas, para evaluar en total los 43 programas académicos que actualmente participan en ecaes, han seguido una metodología similar.
[8] Ver Impacto de los resultados de los Exámenes de Calidad de la Educación Superior, ecaes 2003, Bogotá, Icfes, 2004, p. 132.
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