| Técnicamente, cuando
se lleva a cabo este tipo de negociaciones, se tienen previstas dos
listas o anexos. La lista uno corresponde a las medidas disconformes
o barreras específicas en cada sector. La lista dos incluye los sectores,
subsectores o las actividades específicas para los cuales se podrán
mantener o adoptar medidas nuevas que sean disconformes con los principios
del tratado. Para el TLC con los Estados Unidos, Colombia ha incluido
en la lista uno lo relacionado con la naturaleza jurídica de las instituciones
de educación superior y en la lista dos, los sectores considerados
altamente sensibles, la educación pública.
Como el tratado no contemplará temas migratorios, la posibilidad
de movilidad y ejercicio profesional se obtendrá a través del reconocimiento de títulos basados en los sistemas
de aseguramiento de la calidad, para
lo cual se establecerá una comisión bilateral
de estudio.
Calidad, punto de partida
Toda iniciativa que implique un cambio genera
debate, en especial si se trata de un tema tan
delicado como la educación. En este debate se
han podido identificar fortalezas, debilidades,
amenazas y oportunidades, en torno a las cuales
un grupo de universidades del país viene
dando la reflexión y el debate, para hacer sus
aportes, junto con el Consejo Nacional de
Educación Superior, Cesu, al Ministerio. La principal fortaleza reside en el hecho
de tener un marco normativo claro, dado por la Ley 30 de 1992 y sus
decretos reglamentarios, que establecen un sistema de aseguramiento
de la calidad mediante el cual se puede garantizar que toda
institución que quiera ofrecer un programa académico de cualquier
nivel o establecerse en Colombia, debe cumplir unas condiciones de calidad, independientemente
si es de origen nacional o extranjero.
La verificación del
cumplimiento de las mismas
está a cargo de pares académicos
a través de Conaces. A favor cuenta también el hecho de que existen en el país instituciones
calificadas con cierta trayectoria en internacionalización, que
están preparadas para abrir espacios en el mundo hispanoparlante. Una de las mayores debilidades se encuentra en el nivel de formación
de los profesores y de la investigación, en Colombia el promedio de
profesores con formación doctoral es bajo. Desde otro punto de vista,
estas negociaciones plantean un reto y una oportunidad a las instituciones
colombianas para que establezcan con mayor facilidad alianzas y
convenios con instituciones extranjeras que apoyen la formación
de alto nivel, especialmente la doctoral. Entre las amenazas sentidas por el sector está el temor a que se
abandone la responsabilidad del Estado en cuanto a la educación como
un servicio público y se pierda el papel protagónico del mismo, corriendo
así el riesgo de que la educación se entregue al dominio
extranjero con las implicaciones culturales que podría traer. En el caso
colombiano, el hecho de incluir la educación en la lista dos (no entra
en la negociación) y la fortaleza en cuanto al marco normativo, no permitirán
que esto ocurra; el Estado seguirá teniendo el control y la
vigilancia, con las herramientas dadas por el sistema de calidad. Existe también la prevención frente a que instituciones colombianas
pierdan espacios que serán llenados por extranjeras. Dada la baja
cobertura existente en Colombia, el campo para el crecimiento del sector
es muy grande, de tal manera que con las estrategias de ampliación
de cobertura planteadas en la Revolución Educativa, como el crédito
educativo y al apoyo a las instituciones para su fortalecimiento, más
jóvenes colombianos pueden acceder a una educación superior. El reto para el sector es grande. Las oportunidades son muchas.
Lo más importante es no perder el derrotero de la educación superior
en su búsqueda de formar profesionales que habrán de soportar
los procesos de dirección, producción y pensamiento de nuestra sociedad
en un mundo globalizado. |