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Colombia
frente a la
internacionalización de la Educación Superior |
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El
Ministerio de Educación Nacional viene participando en las mesas
de trabajo sobre servicios transfronterizos, comercio electrónico,
acceso a mercados y propiedad intelectual, en el marco de las
negociaciones con Estados Unido s para la firma del TLC. El
Ministerio busca garantizar la calidad de la educación, proteger
al alumno, favorecer la ampliación de cobertura con equidad
y pertinencia y facilitar la movilidad de estudiantes e investigadores.
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| El sector de educación, y en
particular la educación superior, experimenta un crecimiento significativo
en el mundo entero. De acuerdo con la Organización para la Cooperación
Económica y Desarrollo, OCED, se estima que hay alrededor de 97 millones
de estudiantes, de los cuales 7,2 millones cursan sus estudios en
un país distinto al de origen, y que en el 2003 el sector empleó 50
millones de personas y en él se invirtieron 41 billones de dólares.
Este rápido ascenso ha sido definitivo en el desarrollo de países
como los del sureste asiático, China, Corea, Chile, Australia e
Irlanda, donde la cobertura y la calidad de la educación han progresado
de manera notable en los últimos años. Colombia ha realizado avances
importantes, pero tiene todavía una baja cobertura (únicamente 22
de cada 100 jóvenes, entre 18 y 23 años, están hoy en algún programa
de educación superior) y un bajo porcentaje de los programas (cercano
al 5%) cuenta con una acreditación de alta calidad.
Efectivamente, además de la ampliación de cobertura a través de
los sistemas tradicionales de educación, en los cuales predomina
la clase magistral, las innovaciones tecnológicas de los últimos
años, sobre todo en los campos de la informática y la comunicación,
generan opciones diferentes de oferta educativa que amplían las
mediaciones posibles tanto en educación a distancia como presencial.
Del mismo modo, algunos países han establecido o están estableciendo
diferentes tipos de institucionalidad, tales como acuerdos de franquicia
de programas de educación superior, redes de instituciones y de
programas y diversidad de convenios. También, empresas de carácter
nacional o multinacional ofrecen de manera directa educación no
formal e inclusive educación formal titulada. |
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Adicionalmente,
se ha visto cómo instituciones públicas, que por tradición
funcionan con recursos del Estado, buscan alternativas de
financiación. Instituciones de Australia, Nueva Zelanda, Estados
Unidos, Reino Unido y España, por ejemplo, tienen ofertas
educativas más allá de sus fronteras, entre otras cosas, como
una fuente alterna de recursos.
La internacionalización de la educación
es, por lo tanto, una realidad que, aunque las instituciones
de educación superior han buscado de diferentes formas durante
muchos años, debe en este momento ser afrontada en los Tratados
de Libre Comercio, TLC. |
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Esta es la situación por la que atraviesa Colombia en el momento,
cuando está iniciando, junto con Ecuador y Perú, las negociaciones
con los Estados Unidos de un Tratado de Libre Comercio.
El Ministerio de Educación Nacional ha venido
participando en las reuniones de trabajo del grupo que lidera el
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, en especial en las
mesas que tienen que ver con servicios transfronterizos, comercio
electrónico, acceso a mercados y propiedad intelectual. El objetivo
final del Ministerio de Educación es lograr que en esta negociación
se garantice y mejore la calidad de la educación, se proteja al
estudiante, se favorezca la ampliación de cobertura con equidad
y pertinencia y se facilite la movilidad de estudiantes e investigadores.
El tratado con Estados
Unidos
Considerada como un servicio, la educación se clasifica, según la
Organización Mundial del Comercio, OMC, en cuatro niveles, igual
que nuestra legislación: primaria, secundaria, superior y para adultos
(donde está todo lo relacionado con educación continua y no formal).
Las dos últimas con frecuencia se agrupan en lo que se llama la
educación terciaria o possecundaria. Adicionalmente, la OMC, bajo
el Acuerdo General en Comercialización de Servicios (GATS, por sus
siglas en inglés), establece también cuatro modos de prestación
de servicio: transfronterizo, consumo en el extranjero, presencia
comercial y transferencia de personas, los cuales han sido adoptados
por el ALCA y el TLC.
El primero se refiere a servicios que traspasan
las fronteras sin que haya traslado de personal ni de planta física,
un ejemplo claro es la educación a distancia y la educación virtual;
el segundo, a los estudiantes que se desplazan a otro país para
cursar un programa; el tercero está relacionado con la presencia
física de instituciones en otro territorio; y el cuarto, con el
desplazamiento de profesores e investigadores. |
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En estas negociaciones
es importante hacer explícitas las restricciones o barreras
que un país pueda tener. Por ejemplo, Estados Unidos no incluye
en la negociación, por seguridad de Estado, el tema de visas.
Colombia, a su vez, tiene una barrera en Educación Superior,
concretamente en el modo tres (presencia comercial), que se
refiere al tipo de entidad jurídica que puede ofrecer este
servicio en el país: la Ley 30 de 1992, en el Artículo 98,
establece que las instituciones privadas de Educación Superior
deben ser personas jurídicas de utilidad común, sin ánimo
de lucro, organizadas como corporaciones, fundaciones o instituciones
de economía solidaria. |
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| Técnicamente, cuando
se lleva a cabo este tipo de negociaciones, se tienen previstas dos
listas o anexos. La lista uno corresponde a las medidas disconformes
o barreras específicas en cada sector. La lista dos incluye los sectores,
subsectores o las actividades específicas para los cuales se podrán
mantener o adoptar medidas nuevas que sean disconformes con los principios
del tratado. Para el TLC con los Estados Unidos, Colombia ha incluido
en la lista uno lo relacionado con la naturaleza jurídica de las instituciones
de educación superior y en la lista dos, los sectores considerados
altamente sensibles, la educación pública.
Como el tratado no contemplará temas migratorios, la posibilidad
de movilidad y ejercicio profesional se obtendrá a través del reconocimiento de títulos basados en los sistemas
de aseguramiento de la calidad, para
lo cual se establecerá una comisión bilateral
de estudio.
Calidad, punto de partida
Toda iniciativa que implique un cambio genera
debate, en especial si se trata de un tema tan
delicado como la educación. En este debate se
han podido identificar fortalezas, debilidades,
amenazas y oportunidades, en torno a las cuales
un grupo de universidades del país viene
dando la reflexión y el debate, para hacer sus
aportes, junto con el Consejo Nacional de
Educación Superior, Cesu, al Ministerio. La principal fortaleza reside en el hecho
de tener un marco normativo claro, dado por la Ley 30 de 1992 y sus
decretos reglamentarios, que establecen un sistema de aseguramiento
de la calidad mediante el cual se puede garantizar que toda
institución que quiera ofrecer un programa académico de cualquier
nivel o establecerse en Colombia, debe cumplir unas condiciones de calidad, independientemente
si es de origen nacional o extranjero.
La verificación del
cumplimiento de las mismas
está a cargo de pares académicos
a través de Conaces. A favor cuenta también el hecho de que existen en el país instituciones
calificadas con cierta trayectoria en internacionalización, que
están preparadas para abrir espacios en el mundo hispanoparlante. Una de las mayores debilidades se encuentra en el nivel de formación
de los profesores y de la investigación, en Colombia el promedio de
profesores con formación doctoral es bajo. Desde otro punto de vista,
estas negociaciones plantean un reto y una oportunidad a las instituciones
colombianas para que establezcan con mayor facilidad alianzas y
convenios con instituciones extranjeras que apoyen la formación
de alto nivel, especialmente la doctoral. Entre las amenazas sentidas por el sector está el temor a que se
abandone la responsabilidad del Estado en cuanto a la educación como
un servicio público y se pierda el papel protagónico del mismo, corriendo
así el riesgo de que la educación se entregue al dominio
extranjero con las implicaciones culturales que podría traer. En el caso
colombiano, el hecho de incluir la educación en la lista dos (no entra
en la negociación) y la fortaleza en cuanto al marco normativo, no permitirán
que esto ocurra; el Estado seguirá teniendo el control y la
vigilancia, con las herramientas dadas por el sistema de calidad. Existe también la prevención frente a que instituciones colombianas
pierdan espacios que serán llenados por extranjeras. Dada la baja
cobertura existente en Colombia, el campo para el crecimiento del sector
es muy grande, de tal manera que con las estrategias de ampliación
de cobertura planteadas en la Revolución Educativa, como el crédito
educativo y al apoyo a las instituciones para su fortalecimiento, más
jóvenes colombianos pueden acceder a una educación superior. El reto para el sector es grande. Las oportunidades son muchas.
Lo más importante es no perder el derrotero de la educación superior
en su búsqueda de formar profesionales que habrán de soportar
los procesos de dirección, producción y pensamiento de nuestra sociedad
en un mundo globalizado. |
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