| La educación superior emprendió
la tarea de evaluar sistemáticamente los distintos programas profesionales
que se ofrecen en el país a través de un examen que nos indica qué
tanto han aprendido los estudiantes en ellos. Este es el resultado
de un trabajo de varios años, en el que han intervenido los gobiernos
y el sector educativo, y cuyo liderazgo ha estado en el Icfes L Texto
preparado por la Subdirección Académica del Icfes
Los primeros intentos por implementar una metodología que permitiera
esta evaluación aparecen en el Plan Nacional para la Educación Superior
en Colombia de 1966. Quince años más tarde, con la reforma de la
educación superior, nuevamente surgen como opción complementaria
para evaluar la calidad de los programas académicos de pregrado,
pero el tema es objeto de debate hasta los 90 cuando empiezan a
incorporarse en los planes de gobierno como parte de las políticas
del sector.
El Plan de Educación 2000–2002 incluye los Exámenes de Estado de
Calidad de la Educación Superior como uno de los programas orientados
al mejoramiento de la calidad y transparencia de la Educación Superior,
y establece para 2002 su aplicación por lo menos a una carrera.
Un año antes, en 1999, el Icfes había iniciado, junto con la Asociación
Colombiana de Ingenieros, Aciem, la elaboración de una prueba para
ingenieros mecánicos, que se aplica en forma experimental a una
muestra de estudiantes en febrero de 2000.
Dos años más tarde, se realiza la primera evaluación formal de
estudiantes de pregrado en los programas de medicina, reglamentada
por el Decreto 1716 del 24 de agosto de 2001, e ingeniería mecánica,
reglamentada por el Decreto 2233 del 23 de octubre de 2001; el proceso
lo apoyan la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina, Ascofame,
y la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería, Acofi.
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En torno a los Ecaes En 2003, mediante Decreto 1781 se reglamentan
los Exámenes de Calidad de la Educación Superior, como pruebas académicas
de carácter oficial y obligatorio que, junto con otros procesos
y acciones, forman parte de un conjunto de instrumentos para evaluar
la calidad del servicio. En particular, los Ecaes se proponen evaluar
el nivel de competencias desarrolladas por los estudiantes de último
año de los programas de formación profesional y servir como fuente
de información a las instituciones de educación superior acerca
de sus fortalezas y debilidades como proyecto educativo y a la sociedad
en general sobre el nivel de competencias que ofrecen las diferentes
instituciones. La información que arrojan los Ecaes permite la construcción
de indicadores de evaluación del servicio, la cualificación de procesos
institucionales, formulación de políticas y la toma de decisiones.
Al finalizar el año 2003, en noviembre, se
llevaron a cabo Ecaes en 41 ciudades del país y 12 extranjeras,
con un total de 58.901 personas, entre estudiantes de último año
y egresados de 27 programas de pregrado. Durante 2004 se tiene prevista
su aplicación a 43 programas, cerca de 100 mil estudiantes.
En el diseño participan instituciones de
educación superior públicas y privadas, asociaciones de facultades
y agrupaciones de profesionales que responden a la convocatoria
hecha por el Gobierno. Casi tan importante como los exámenes, es
la discusión previa que se da en torno a los mismos. Uno de los
aspectos más interesantes de esta prueba es la controversia que
genera definir qué se debe evaluar. Ha puesto a todos los involucrados
a conversar, a preguntarse qué puede esperar la sociedad de un profesional
en un área específica.
De esta manera, y con la asesoría técnica
del Icfes, tanto el marco conceptual como las preguntas son el resultado
de los aportes que docentes de cada programa hacen en talleres que
se desarrollan a nivel regional y nacional. Las entidades responsables
de la elaboración de las pruebas definen las áreas a evaluar teniendo
en cuenta aspectos básicos de formación de los estudiantes y competencias
requeridas para su ejercicio profesional.
Antes de resolverlos, los estudiantes se
pueden acercar al examen a través de Guías de Orientación que informan
sobre el marco constitucional y legal, el propósito, la estructura
(componentes o tópicos evaluados) y los formatos de preguntas, e
inclusive, conocen ejemplos de cada examen y la organización de
la aplicación. Estas guías las pueden consultar en el sitio de internet
www.icfes.gov.co.
Los resultados
Los resultados informan sobre
el desempeño de los evaluados, tanto en el examen completo, como
en los diferentes componentes (áreas académicas o tópicos disciplinares)
que lo conforman. Se producen dos informes: uno individual y otro
institucional constituido por varios reportes; los dos incluyen
datos cualitativos y cuantitativos.
El informe individual reporta un puntaje general y los resultados
por grupos de preguntas o componentes. Presenta, además, datos nacionales
e institucionales correspondientes al mismo programa del evaluado,
que sirven de referente para la interpretación.
El informe institucional reporta promedios, desviaciones estándar
y distribuciones de los puntajes obtenidos por los estudiantes de
cada programa en una institución; los cinco reportes que lo conforman
entregan datos nacionales como referencia.
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Tipos de resultados de los Ecaes
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El puntaje general
Se obtiene a partir de la valoración
de las respuestas dadas a todas las preguntas del examen. Se
expresa en una escala de 0 a 100 puntos, aproximadamente, siendo
0 el punto más bajo de la escala. El Ecaes de arquitectura implementó
la modalidad de evaluación de un proyecto arquitectónico, complementario
al examen escrito. En este caso el puntaje general corresponde
a la ponderación del resultado en ambos componentes.
Resultados por grupos de
preguntas o componentes
Se obtienen a partir
de la valoración de las respuestas dadas a las preguntas de
una misma área, de un tópico o de una problemática particular
dentro del examen; se presenta de manera cuantitativa (puntaje,
en escala de 0 a 10 puntos) y cualitativa (desempeño, en categorías
Alto, Medio y Bajo).
Porcentaje de respuestas
por opción
Es un resultado reportado sólo a las instituciones y describe
cómo se distribuyen las respuestas de los estudiantes frente
a cada una de las opciones de respuesta que tienen las preguntas
del examen. |
En la Tabla 1 se presentan los promedios,
las desviaciones estándar y el número de evaluados por programa. Las
escalas de calificación utilizadas para cada programa son independientes
entre sí y corresponden a una forma de distribución cuyo valor promedio
es de 50 y su desviación estándar es de 10.
El promedio de un programa es un resultado de gran utilidad para
las instituciones de educación superior que inscribieron estudiantes
en dicho programa, toda vez que pueden usarlo como criterio de contraste
frente al promedio institucional. La desviación estándar, por su
parte, indica el grado de dispersión de los puntajes de los evaluados.
A mayores valores de la desviación estándar se infiere una tendencia
a la heterogeneidad en los resultados, mientras que valores bajos
reflejan tendencia a la homogeneidad. Como
complemento a la información anterior, en la Tabla 1 se muestra
el componente o grupo de preguntas que obtuvo el promedio más
alto en cada programa. La escala de calificación de los componentes
oscila entre 0 y 10 puntos. Los resultados por componentes facilitan
reconocer el perfil de desempeño de los evaluados de un programa.
Estos resultados son útiles a las instituciones de educación
superior como criterio de comparación con su respectivo perfil
de desempeño.
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