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Mayo-Junio 2004
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Editorial
POLÌTICA

Excelencia
por voluntad propia
  La acreditación se ha convertido en una herramienta de autoevaluación, autorregulación y mejoramiento continuo de la calidad: una década de trabajo del CNA.
Colombia cuenta con un modelo de acreditación de alta calidad para la educación superior que, por sus exigencias, metodología y naturaleza del Consejo, es particular en Iberoamérica. Consiste en una acreditación temporal que las instituciones solicitan por voluntad propia y les exige un riguroso proceso de revisarse y abrir sus puertas a profesionales externos para que verifiquen si cumplen con los requisitos de calidad y llevan a cabo sus objetivos.

El Sistema Nacional de Acreditación se empezó a construir hace ya más de una década. Se creó mediante la Ley 30 de 1992, junto con el Consejo Nacional de Acreditación, CNA, recoge experiencias de otros países y posee legitimidad dentro de la comunidad académica, nacional e internacional. El CNA sigue las políticas que fija el Consejo Nacional de Educación Superior, Cesu, órgano que, además, elige los consejeros (siete representantes de las comunidades académicas y científicas) para un periodo de cinco años.

El CNA se instaló por primera vez en julio de 1995. Sus esfuerzos iniciales se dirigieron a plantear lineamientos de autoevaluación y acreditación y a someter a consulta dentro de la comunidad académica las políticas de evaluación de alta calidad. Los cinco años siguientes se concentraron en implementar la evaluación de programas; a la fecha, 228 han obtenido acreditación, de éstos, nueve la han renovado, y se encuentran en proceso 403.

Durante estos años, el CNA se ha constituido en un apoyo permanente en la formulación de políticas de calidad, puesto que también ha participado en la definición de condiciones mínimas y sus conceptos han sido fundamentales para la acreditación de numerosos programas. En 2000 amplió su campo de acción a la evaluación de instituciones (cuatro en el momento y 13 en camino). Ahora el CNA trabaja también en la acreditación de maestrías y doctorados.

Renovación continua
El CNA tiene como fin propiciar un mejoramiento continuo de la calidad de la educación en el país, en un contexto y unos requerimientos sociales que, con frecuencia, tienen un desarrollo más acelerado que las mismas instituciones.

Dentro de la complejidad del concepto, el CNA se aproxima a la calidad como algo multidimensional, con referentes universales, que se construye socialmente y depende del entorno. Toma en cuenta características universales de la educación superior, características genéricas, correspondientes al prototipo ideal definido históricamente como realización óptima de institución, y características propias del proyecto institucional y educativo.

Asimismo, entiende la calidad como un proceso “que implica el despliegue continuo de políticas, acciones, estrategias y recursos que, integrados en planes de desarrollo, promuevan el cumplimiento de una misión y de un ideal de excelencia”, anota Virgilio Niño, miembro consejero, y agrega: “La pertinencia, la eficiencia y la eficacia de dichos planes deben evaluarse periódicamente en el marco de un proceso de autorregulación, cuya expresión visible ante la sociedad y el mundo académico es la acreditación temporal y su continua renovación”.

Visto así, el proceso de acreditación trae beneficios tanto a nivel de instituciones como de la comunidad. Es claro que contribuye al mejoramiento sustantivo de los programas, y en este aspecto se observa una tendencia a buscar la interdisciplinariedad, racionalizar el currículo y adoptar el sistema de créditos académicos. De igual manera, propicia el trabajo en red entre facultades e instituciones, dentro y fuera del país, y la creación o consolidación de sistemas de información actualizados y confiables.

Otro aporte significativo del proceso de acreditación se encuentra en la autoevaluación, un trabajo arduo de casi un año, que llevan a cabo las instituciones de manera participativa y sistemática, en donde dialogan los distintos estamentos (académicos, estudiantes, administrativos). Por lo general, la autoevaluación conduce a clarificar y reconocer la misión y el proyecto institucional y termina incorporándose a los procesos de planeación y seguimiento como una herramienta para orientar decisiones internas.

No cabe duda de que el trabajo del CNA ha contribuido a la consolidación del sector, en cuanto ha generado la necesidad de implementar sistemas de autorregulación y calidad, y el compromiso social de rendirles cuentas a los ciudadanos.




El proceso de acreditación
• Con la solicitud formal de evaluación, la Institución enviará al CNA una comunicación donde describa 12 condiciones iniciales o estándares básicos que exige cumplir el CNA y que son complementarias y distintas a las Condiciones Mínimas de Calidad que fija el Decreto 2563 de 2003 como requisito para obtener el Registro Calificado.

• Una comisión del CNA, formada por miembros consejeros, verifica que las condiciones iniciales se cumplan.

• La comisión informa al CNA en sesión plenaria, donde se decide un cronograma para que la institución lleve a cabo la autoevaluación.

• Terminada la autoevaluación, la Institución la envía al CNA y éste designa los pares académicos, nacionales e internacionales según los requerimientos.

• Los pares académicos llevan a cabo la verificación y la evaluación a través de los documentos e in situ, e informan al CNA antes de la evaluación final, para que se pronuncie ante el Ministerio de Educación Nacional.

• Finalmente, se lleva a cabo la evaluación que se presenta a la institución antes de dar un concepto al Ministerio de Educación para que emita la resolución correspondiente otorgando la acreditación.

• Para que una Institución pueda solicitar la Acreditación, no debe haber sido sancionada en los últimos tres años.