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  Número 02
Mayo-Junio 2004
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Contenidos
y Conectividad
  La educación gana en calidad con el uso de herramientas tecnológicas, pero también enfrenta nuevos retos. Así es en el Tecnológico de Monterrey.

Calidad y nuevas tecnologías son términos que, desde hace años, vienen trabajando en paralelo. Los beneficios más cercanos se aprecian en el mejoramiento continuo de los sistemas de información de las universidades y en su aplicación como herramienta administrativa. Como concepto, el ejemplo más palpable se puede visualizar en la homogenización del conocimiento.

Que profesores de una misma institución, e inclusive, puede darse el caso de distintas instituciones, construyan contenidos en conjunto, es decir, creen “espacios colaborativos” de pensamiento, es algo que las nuevas tecnologías vienen propiciando. Formar parte de estos grupos exige construir y transferir conocimiento bajo un objetivo común, en el mismo o en diferente tiempo, y en espacios físicos distintos.

Institutos como el Tecnológico de Monterrey, en México, trabajan desde 1996 el esquema de temarios estándares. Éllo ha favorecido el mejoramiento de la calidad académica, observa Francisco Camargo, ingeniero colombiano, director de la Dirección de Informática del centro educativo mexicano. El diseño en colectivo de cursos y materiales, a diferencia del trabajo individual y en solitario, exige al profesor ser crítico frente a su ejercicio. Su labor se orienta entonces a participar fuera del aula en un proceso de creación, distribución y evaluación, y dentro de ella a generar espacios de interacción.

A su vez, este esquema también compromete al profesor en evaluaciones continuas de su desempeño, ya que hay un seguimiento permanente al cumplimiento de sus objetivos, la evaluación de sus alumnos, los factores de desarrollo profesional que lleve a cabo y los proyectos de investigación o extensión que realice; evaluaciones que son acompañadas de recomendaciones, planes de mejoramiento y asignación de tutores, si es el caso.

Cada semestre, el Tecnológico revisa y ajusta los contenidos de los programas y cada cinco años evalúa los planes de estudio. En su experiencia, ha detectado que la implementación de estas metodologías trae como consecuencia primordial grupos de egresados homogéneos en calidad académica, formados de acuerdo con la misión de la institución, que dentro de su país como en el exterior son reconocidos por tener determinadas competencias.

Francisco Camargo

 

En este sentido, explica Camargo, los laboratorios de cómputo especializados se han convertido en una herramienta que genera en el estudiante valores agregados. Por ejemplo, en ellos se propician ambientes laborales lo más cercanos a la realidad, para que el estudiante confronte sus conocimientos adquiridos con las necesidades del mercado que enfrentará. Por su parte, las empresas se muestran interesadas en apoyar estas prácticas en cuanto disminuyen costos de capacitación.

Sólo concebido como laboratorio, el centro de cómputo puede formar parte de los contenidos de los cursos o materias, que en el caso de Monterrey lo exigen, de lo contrario, no será más que un punto de acceso a internet, aclara Francisco Camargo. Es más, al estudiante actual del Tecnológico se le exige tener un portátil, y las salas de cómputo tienden a ser espacios silenciosos, una plataforma a la cual los alumnos acceden desde la distancia. Porque, en realidad, el eje de la educación, más que la conectividad, es y seguirá siendo el contenido.