De
cada 100 estudiantes que se presentan a la universidad,
sólo 42 son admitidos. Sin embargo, en las instituciones
sobran cupos. El comportamiento del sistema en la última
década (1993-2003) plantea interrogantes pero también
oportunidades.
En
Colombia cada vez hay más jóvenes en tránsito
hacia la educación superior, lo indica el crecimiento constante
en la participación de las pruebas del Icfes que presentan
los alumnos de grado once. Sin embargo, este comportamiento no va
a la par con el número de estudiantes que ingresa a la universidad,
la tasa bruta de cobertura de la educación superior del país
en 2002 fue del 20.6%, por debajo de la media latinoamericana, 25%.
La dinámica del sistema de educación superior durante
la última década muestra este tipo de diferencias. De
hecho, la recesión económica de 1999 incide de manera
negativa en las posibilidades de acceso a la educación superior.
Al contrastar la cantidad de estudiantes del Icfes y el número
de admitidos a las universidades, se observa un descenso significativo
entre 1995 y 1999, del 38% al 28%, el cual empieza a recuperarse en
el 2000, 30%, hasta alcanzar el 41% en 2003 (gráfica 1).
Sin embargo, la relación entre solicitudes de ingreso a las
instituciones y estudiantes admitidos (tasa de absorción, gráfica
2) mantiene un comportamiento descendente durante los últimos
siete años. Crece entre 1993 (40%) y 1995 (56%, su nivel más
alto), y luego empieza a disminuir, 42% en 2003.
Es decir, de cada cien estudiantes que se presentan a la universidad,
tan sólo 42 son admitidos. Aún así, de acuerdo
con las cifras que reportan las Instituciones de Educación
Superior, habría más cupos de los que se requieren,
como quien dice, se está dando una sobreoferta en el sistema,
y por consiguiente, una subutilización que ha venido en aumento
en la última década.
Si se contrasta el número de estudiantes admitidos y la oferta
de cupos, se puede construir un indicador de subutilización
del sistema (gráfica 3), el cual parte de 27% en 1993 y está
en su pico más alto, 54%, en 2003.
Las razones para que se dé este comportamiento pueden
ser diversas, y no es el caso entrar en especulaciones, pero
sí es necesario emprender acciones constructivas al respecto.
Equilibrio y equidad
Frente a lo que podría plantearse como un problema, el
Gobierno Nacional encuentra una gran 13 oportunidad para cumplir
con su meta de incrementar la cobertura. La Revolución
Educativa se ha propuesto alcanzar en cuatro años el
25% del promedio latinoamericano, ello implica 400.000 cupos
nuevos,
es decir incrementar la
capacidad del sistema en un 40%, 14 puntos por debajo del promedio
de subutilización. Es claro que hay una población con
deseos de acceder a la educación superior y un número
de cupos qué llenar. En esta materia se vienen implementando
acciones que contribuyen a cerrar esta fisura y generar un sistema
más equilibrado y con equidad, estrategias que van desde la
implementación de una política de crédito educativo,
que beneficia a las poblaciones menos favorecidas económica
y socialmente, hasta el fortalecimiento de los sistemas de información
de las instituciones y la promoción de la formación
técnica y tecnológica profesional.
Las condiciones pueden ser favorables para alcanzar
la media latinoamericana en cobertura, ese 25% que
es una piedra en el zapato. La racionalización de los
recursos y la modernización del sistema contribuirán
también al objetivo de hacer cada vez más corta la brecha
entre quienes quieren acceder a la educación superior
y no pueden y aquellos que sí lo logran.